Lectura diaria de la Biblia

11 de enero de 2019

Lucas 5:1–16 (DHH)

Sostenidos por la Palabra de Dios para seguir a Jesús

Introducción

Lucas 5:1–16: Jesús enseña a la gente a orillas del lago. Luego le dice a Simón, un pescador, que se aventure en aguas más profundas y que baje sus redes. Simón y sus compañeros están asombrados por la gran captura de peces. Dejan todo y siguen a Jesús. Entonces, Jesús cura a un hombre con lepra, una temible enfermedad de la piel, y las noticias sobre Jesús se difunden ampliamente.

La Biblia para hoy: Lucas 5:3b

[Jesús] se sentó en la barca, y desde allí comenzó a enseñar a la gente.

Lectura para hoy

La pesca abundante

(Mt 4.18-22; Mc 1.16-20)

1En una ocasión, estando Jesús a orillas del Lago de Genesaret, se sentía apretujado por la multitud que quería oír el mensaje de Dios.2Jesús vio dos barcas en la playa. Los pescadores habían bajado de ellas a lavar sus redes.3Jesús subió a una de las barcas, que era de Simón, y le pidió que la alejara un poco de la orilla. Luego se sentó en la barca, y desde allí comenzó a enseñar a la gente.4Cuando terminó de hablar, le dijo a Simón:

—Lleva la barca a la parte honda del lago, y echen allí sus redes, para pescar.

5Simón le contestó:

—Maestro, hemos estado trabajando toda la noche sin pescar nada; pero, ya que tú lo mandas, voy a echar las redes.

6Cuando lo hicieron, recogieron tanto pescado que las redes se rompían.7Entonces hicieron señas a sus compañeros de la otra barca, para que fueran a ayudarlos. Ellos fueron, y llenaron tanto las dos barcas que les faltaba poco para hundirse.8Al ver esto, Simón Pedro se puso de rodillas delante de Jesús y le dijo:

—¡Apártate de mí, Señor, porque soy un pecador!

9Es que Simón y todos los demás estaban asustados por aquella gran pesca que habían hecho.10También lo estaban Santiago y Juan, hijos de Zebedeo, que eran compañeros de Simón. Pero Jesús le dijo a Simón:

—No tengas miedo; desde ahora vas a pescar hombres.

11Entonces llevaron las barcas a tierra, lo dejaron todo y se fueron con Jesús.

Jesús sana a un leproso

(Mt 8.1-4; Mc 1.40-45)

12Un día, estando Jesús en un pueblo, llegó un hombre enfermo de lepra; al ver a Jesús, se inclinó hasta el suelo y le rogó:

—Señor, si quieres, puedes limpiarme de mi enfermedad.

13Jesús lo tocó con la mano, diciendo:

—Quiero. ¡Queda limpio!

Al momento se le quitó la lepra al enfermo,14y Jesús le ordenó:

—No se lo digas a nadie; solamente ve y preséntate al sacerdote, y lleva por tu purificación la ofrenda que ordenó Moisés, para que conste ante los sacerdotes.

15Sin embargo, la fama de Jesús aumentaba cada vez más, y mucha gente se juntaba para oírlo y para que curara sus enfermedades.16Pero Jesús se retiraba a orar a lugares donde no había nadie.

Reflexiona

¿Por qué Simón, Santiago y Juan decidieron seguir a Jesús? ¿Por qué eres un seguidor de Jesús? ¿Por qué Jesús «se retiraba a orar a lugares donde no había nadie»? (versículo 16). ¿A dónde vas a rezar?

Ora

Santo Dios, vengo a ti en oración, alabando tu nombre, confesando mis pecados y buscando tu perdón, pidiendo tu sanación y agradeciéndote por tus abundantes bendiciones. Ayúdame a profundizar mi vida de oración y a buscar y hacer tu voluntad. Amén.

Petición para hoy

Aquellos que buscan desarrollar una vida de oración más profunda.

Lectura para mañana

Lucas 5:17–32: Jesús sana a un paralítico y llama a Leví, un cobrador de impuestos, para que lo siga.

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