Lectura diaria de la Biblia

30 de junio de 2020

Ezequiel 43:1–17 (DHH)

La Palabra de Dios que da vida: La renovación espiritual

Introducción

Ezequiel 43:1–17: La lectura para hoy es de una sección que describe la última visión de Ezequiel sobre el templo restaurado en Jerusalén. Él ve la gloria del Señor regresando al templo.

La Biblia para hoy: Ezequiel 43:5

Entonces el poder de Dios me levantó y me llevó al atrio interior, y vi que la gloria del Señor había llenado el templo.

Lectura para hoy

La gloria del Señor vuelve al templo

1El hombre me llevó a la puerta oriental, 2y vi que la gloria del Dios de Israel venía del oriente. Se oía un ruido muy fuerte, como el de un río caudaloso, y la tierra se llenó de luz. 3La visión era como la que yo tuve cuando el Señor vino a destruir Jerusalén, y como la que tuve junto al río Quebar. Me incliné hasta tocar el suelo con la frente, 4y la gloria del Señor entró hasta el templo por la puerta oriental.

5Entonces el poder de Dios me levantó y me llevó al atrio interior, y vi que la gloria del Señor había llenado el templo. 6El hombre se puso junto a mí, y oí que el Señor me hablaba desde el templo 7y me decía: «Este es el lugar de mi trono, el lugar donde pongo mis pies; aquí viviré en medio de los israelitas para siempre.43.1-7 Cf. Ex 25.8. Desde la puerta oriental, Ezequiel ve lo que constituye el objeto central de su visión: la llegada del Señor al templo, a fin de instalarse de nuevo en él, y esta vez para siempre. Esa presencia del Señor en el santuario irradiará sus efectos hasta lo más apartado del país (cf. Ez 47.8-11). Ni ellos ni sus reyes volverán a deshonrar con sus infidelidades mi santo nombre: no volverán a construir monumentos a sus reyes después de su muerte,

La gloria del Señor entró hasta el templo por la puerta oriental. (43.4)
8o a construir sus palacios de manera que sus puertas queden junto a las puertas de mi templo, con solo una pared de por medio. Ellos deshonraron mi santo nombre con acciones que yo detesto; por eso me enojé con ellos y los hice morir. 9Que alejen ahora de mí sus infidelidades y los monumentos a sus reyes, y yo viviré en medio de ellos para siempre. 10Y tú, hombre, cuéntales a los israelitas lo que viste del templo, y de sus planos y medidas, para que se avergüencen de sus pecados. 11Y si se avergüenzan de todo lo que han hecho, explícales la forma del templo y lo que hay en él, las salidas y entradas, en fin, todo el plano, lo mismo que las leyes que deben cumplir. Dibújales todo esto para que tengan una idea clara del diseño y lo lleven a cabo. Escríbeles también todas las leyes para que puedan cumplirlas. 12Esta es la ley del templo: todo el terreno que rodea al templo sobre el monte será un lugar sumamente sagrado.»

El altar

13Estas eran las medidas del altar, usando las medidas de antes. Alrededor del altar había una zanja de medio metro de hondo y medio de ancho, la cual tenía por fuera, alrededor, un borde que se levantaba veinticinco centímetros. La base del altar era así: 14desde el fondo de la zanja hasta el borde del cuerpo inferior, había un metro de alto. El cuerpo inferior sobresalía medio metro. El cuerpo central medía dos metros de altura, y sobresalía también medio metro. 15El cuerpo superior, que es donde se queman los sacrificios, medía dos metros de altura. Tenía cuatro cuernos, que salían hacia arriba. 16El cuerpo superior del altar era cuadrado, de seis metros por lado. 17El cuerpo central también era cuadrado, de siete metros por lado. La zanja que había alrededor tenía medio metro de ancho, y el borde levantado tenía veinticinco centímetros de ancho. Los escalones para subir al altar daban hacia el oriente.

Reflexiona

El regreso de la presencia del Señor revierte la partida de la gloria de Señor provocada porque los sacerdotes de Israel llevaron cosas impuras al templo (véase Ezequiel 8—11). ¿Qué instrucciones recibe Ezequiel del Señor? El regreso de la gloria del Señor significaba que la tierra y el templo ahora estaban ritualmente limpios, y seguirían de esa manera si los sacerdotes y el pueblo obedecían a Dios. Dios promete vivir en medio del pueblo (versículo 7). ¿De qué maneras tu comunidad de fe experimenta la presencia de Dios morando en medio de ustedes?

Ora

Conságrame, oh Señor, a tu voluntad. Te presento mi vida como un sacrificio vivo para el servicio en tu santo nombre. Que todo lo que haga y diga sea agradable para ti, oh Señor, y te glorifique. Amén.

Petición para hoy

Los que se están preparando para el ministerio ordenado.

Lectura para mañana

Génesis 12:1–20: Abram es llamado por Dios.

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