Introducción

Proverbios 12:1–28: La bondad y la justicia en contraste con la maldad y la perversidad es un tema central de la lectura para hoy. El capítulo también aborda la sabiduría frente a la necedad y el impacto de nuestras palabras.

Versículo bíblico para hoy: Proverbios 12:22 DHH

El Señor aborrece a los mentirosos, pero mira con agrado a los que actúan con verdad.

Lectura

12 Amar la disciplina es amar el saber;
odiar la reprensión es ser ignorante.

Al hombre bueno el Señor lo aprueba,
y al pícaro lo condena.

El mal no es base firme para nadie;
los justos tienen raíz permanente.

La mujer ejemplar hace de su marido un rey,
pero la mala esposa lo destruye por completo.

Los hombres justos piensan en la justicia;
los malvados, sólo en el engaño.

Las palabras del malvado son una trampa mortal;
las del hombre justo, salvación.

Los malvados caen, y ése es su fin,
pero la casa de los justos queda en pie.

Al hombre se le alaba según su inteligencia,
pero el tonto sólo merece desprecio.

Más vale menospreciado pero servido,
que reverenciado pero mal comido.

10 El justo sabe que sus animales sienten,
pero el malvado nada entiende de compasión.

11 El que trabaja su tierra tiene abundancia de pan;
el imprudente se ocupa en cosas sin provecho.

12 Los malos deseos son la red de los malvados;
la raíz de los justos es permanente.

13 El malvado se enreda en sus propias mentiras,
pero el hombre justo sale bien del apuro.

14 Cada uno recoge el fruto de lo que dice
y recibe el pago de lo que hace.

15 El necio cree que todo lo que hace está bien,
pero el sabio atiende los consejos.

16 El necio muestra en seguida su enojo;
el prudente pasa por alto la ofensa.

17 El testigo verdadero declara la verdad;
el testigo falso afirma mentiras.

18 Hay quienes hieren con sus palabras,
pero hablan los sabios y dan el alivio.

19 El que dice la verdad permanece para siempre,
pero el mentiroso, sólo un instante.

20 En los planes de los malvados hay mentira;
en los consejos del hombre de paz, alegría.

21 El hombre justo jamás sufrirá ningún mal,
pero el malvado recibirá todos los males juntos.

22 El Señor aborrece a los mentirosos,
pero mira con agrado a los que actúan con verdad.

23 El inteligente no hace alarde de su saber,
pero el necio hace gala de su estupidez.

24 El que trabaja, dominará;
el perezoso será dominado.

25 La angustia deprime al hombre;
la palabra amable lo alegra.

26 El justo sirve de guía a su prójimo,
pero los malvados pierden el camino.

27 El cazador perezoso no alcanza presa,
pero el diligente alcanza grandes riquezas.

28 El camino de la justicia lleva a la vida;
el de la imprudencia lleva a la muerte.

Reflexiona

Varios versículos de la lectura para hoy tratan sobre la importancia de elegir bien las palabras y decir la verdad (versículos 17, 18, 19, 22), en contraste con decir mentiras y hablar de manera dañina (versículos 6, 13). ¿Alguna vez te hirieron las palabras de otra persona? Si es así, ¿qué efecto tuvieron en ti esas palabras? ¿Has herido tú a alguien con algo que dijiste? ¿Qué ocurrió después? El versículo 18 habla del poder sanador de las palabras sabiamente dichas. ¿Alguna vez te sentiste consolado o animado por las palabras de alguien? ¿Cómo respondiste? ¿Qué palabra de bien puedes ofrecer hoy a alguien?

Ora

Dios de gracia, guarda mis labios en este día para que hable con amor y verdad, usando palabras amables que den aliento y esperanza. Oro en tu santo nombre. Amén.

Lectura para mañana

Proverbios 13:1–25: Las enseñanzas sabias son valiosas.