Introducción

Mateo 15:21–39: En la lectura para hoy, Jesús viaja al territorio cercano a las ciudades gentiles de Tiro y Sidón, al norte de Galilea, habitado por personas que no eran judías. Allí se encuentra con una mujer cananea que le suplica que sane a su hija. Desde ese lugar, Jesús sigue viajando por la orilla del lago de Galilea, donde muchas personas son llevadas a él para recibir sanidad. Al final de la lectura, vemos a Jesús alimentando a más de 4000 personas con siete panes y algunos pececillos.

Versículo bíblico para hoy: Mateo 15:28a GNT

Entonces le dijo Jesús: —¡Mujer, qué grande es tu fe! Hágase como quieres.

Lectura

21 Jesús se dirigió de allí a la región de Tiro y Sidón. 22 Y una mujer cananea, de aquella región, se le acercó, gritando:

—¡Señor, Hijo de David, ten compasión de mí! ¡Mi hija tiene un demonio que la hace sufrir mucho!

23 Jesús no le contestó nada. Entonces sus discípulos se acercaron a él y le rogaron:

—Dile a esa mujer que se vaya, porque viene gritando detrás de nosotros.

24 Jesús dijo:

—Dios me ha enviado solamente a las ovejas perdidas del pueblo de Israel.

25 Pero la mujer fue a arrodillarse delante de él, diciendo:

—¡Señor, ayúdame!

26 Jesús le contestó:

—No está bien quitarles el pan a los hijos y dárselo a los perros.

27 Ella le dijo:

—Sí, Señor; pero hasta los perros comen las migajas que caen de la mesa de sus amos.

28 Entonces le dijo Jesús:

—¡Mujer, qué grande es tu fe! Hágase como quieres.

Y desde ese mismo momento su hija quedó sana.

29 Jesús salió de allí y llegó a la orilla del Lago de Galilea; luego subió a un cerro y se sentó. 30 Mucha gente se reunió donde él estaba. Llevaban cojos, ciegos, mancos, mudos y otros muchos enfermos, que pusieron a los pies de Jesús, y él los sanó. 31 De modo que la gente estaba admirada al ver que los mudos hablaban, los mancos quedaban sanos, los cojos andaban y los ciegos podían ver. Y comenzaron a alabar al Dios de Israel.

32 Jesús llamó a sus discípulos, y les dijo:

—Siento compasión de esta gente, porque ya hace tres días que están aquí conmigo y no tienen nada que comer. No quiero mandarlos sin comer a sus casas, porque pueden desmayarse por el camino.

33 Sus discípulos le dijeron:

—Pero ¿cómo podremos encontrar comida para tanta gente, en un lugar como éste, donde no vive nadie?

34 Jesús les preguntó:

—¿Cuántos panes tienen ustedes?

—Siete, y unos pocos pescaditos —contestaron ellos.

35 Entonces mandó que la gente se sentara en el suelo, 36 tomó en sus manos los siete panes y los pescados y, habiendo dado gracias a Dios, los partió y los dio a sus discípulos, y ellos los repartieron entre la gente. 37 Todos comieron hasta quedar satisfechos, y aun llenaron siete canastas con los pedazos sobrantes. 38 Los que comieron eran cuatro mil hombres, sin contar las mujeres y los niños. 39 Después Jesús despidió a la gente, subió a la barca y se fue a la región de Magadán.

Reflexiona

Describe el encuentro de Jesús con la mujer cananea. ¿Por qué la elogió por su fe (versículo 28)? Según el versículo 31, ¿qué sorprendió a las personas que acudieron a Jesús junto al lago de Galilea? Así como hizo al alimentar a cinco mil personas (Mateo 14:13–21, lectura del 14 de enero), ¿qué hizo Jesús con los panes y los peces? ¿Qué versículo habla de la compasión de Jesús por la gente?

Ora

Señor Jesús, tu compasión por las personas es una muestra de tu amor y cuidado. Al seguirte, ayúdame a mantenerme atento a las necesidades de los demás y llena mi corazón de compasión por quienes necesitan ayuda mientras busco servir en tu nombre. Amén.

Lectura para mañana

Mateo 16:1–12: Algunos líderes religiosos buscan probar a Jesús.