Introducción
Habacuc 2:1–20: El Señor le ofrece a Habacuc una visión de justicia, declarando que los babilonios serán castigados conforme a la manera en que trataron a otros. Esta visión se confirma en la historia: los babilonios destruyeron Jerusalén en el año 586 a. C. y se llevaron los tesoros del templo de Israel. Sin embargo, para el año 539 a. C., los gobernantes babilonios se habían debilitado tanto que el rey Ciro de Persia conquistó la ciudad de Babilonia y promulgó un decreto que permitió a los judíos exiliados regresar a su tierra para una restauración de la vida y del culto (véanse Esdras 1:1–4; Isaías 43:14–21; 45:1–8).
Versículo bíblico para hoy: Habacuc 2:4
[El Señor dijo]: “Los malvados son orgullosos, pero los justos vivirán por su fidelidad a Dios.”
Lectura
2 Estaré atento y vigilante,
como lo está el centinela en su puesto,
para ver qué me dice el Señor
y qué respuesta da a mis quejas.
2 El Señor me contestó:
«Escribe en tablas de barro lo que te voy a mostrar,
de modo que pueda leerse de corrido.
3 Aún no ha llegado el momento
de que esta visión se cumpla;
pero no dejará de cumplirse.
Tú espera, aunque parezca tardar,
pues llegará en el momento preciso.
4 Escribe que los malvados son orgullosos,
pero los justos vivirán por su fidelidad a Dios.»
5 Los hombres orgullosos desean el poder;
lo buscan sin descanso y siempre quieren más,
aun cuando el poder es traicionero.
Abren su boca, como el sepulcro;
son insaciables, como la muerte,
y por eso se lanzan a conquistar
nación tras nación.
6 Pero todas las naciones conquistadas
se burlarán del que las conquistó, cantándole:
«¡Ay de ti, que te haces rico
con lo que no te pertenece!
¿Hasta cuándo seguirás amontonando
las riquezas que tomaste prestadas?»
7 Cuando menos lo esperes, llegarán tus acreedores,
despertarán los que te atormentan
y te dejarán desnudo.
8 Las naciones se unirán en contra tuya
y te saquearán como tú las saqueaste a ellas.
Te harán pagar todos tus crímenes,
las violencias que cometiste en el país
contra las ciudades y sus habitantes.
9 ¡Ay de ti, que has llenado tu casa
con el producto de tus robos,
para ponerte a salvo de todo peligro!
10 De ese modo has cubierto tu casa de vergüenza,
y has causado tu propia destrucción
al destruir a numerosas naciones.
11 Aun las piedras de los muros
y la madera de las vigas
gritarán en contra tuya.
12 ¡Ay de ti, que construyes tus ciudades
sobre la base del crimen y la injusticia!
13 El Señor todopoderoso
va a hacer inútil tu trabajo y tu fatiga,
pues todas tus obras serán destruidas por el fuego.
14 Y el conocimiento de la gloria del Señor
llenará entonces toda la tierra,
como las aguas llenan el mar.
15 ¡Ay de ti, que emborrachas a tus vecinos
dándoles vino mezclado con drogas,
para humillarlos contemplando su desnudez!
16 En lugar de honor, te cubrirás de vergüenza,
porque el Señor va a darte a beber una copa
que te hará mostrar tu incircuncisión
y convertirá en humillación tu gloria.
17 Las violencias que le hiciste al monte Líbano
se volverán en contra tuya,
y te espantarás por la matanza de sus animales.
Esto te vendrá a causa de tus crímenes
y de las violencias que cometiste en el país
contra las ciudades y sus habitantes.
18 ¿De qué sirve una escultura
en cuanto ha sido terminada?
¿De qué sirve una imagen
que sólo lleva a la mentira?
Los ídolos no pueden hablar;
¿cómo, pues, podrá confiar en ellos
el hombre que los fabrica?
19 ¡Ay de ti, que a un ídolo de madera
le dices que despierte,
y a una piedra muda, que se ponga de pie!
¿Podrán ellos comunicar mensaje alguno?
¡No, porque no tienen vida propia,
aunque estén recubiertos de oro y plata!
20 Pero el Señor está en su santo templo:
¡guarde silencio delante de él toda la tierra!
Reflexiona
Varios escritores del Nuevo Testamento hacen referencia a Habacuc 2:4 (véanse Romanos 1:17; Gálatas 3:11; Hebreos 10:38). ¿De qué manera puede ser este versículo una fuente de consuelo y fortaleza para ti? Los «orgullosos» (versículo 5) probablemente se refiere a los babilonios, pero también a quienes ponen su confianza en sus propias capacidades, poder o riquezas en lugar de Dios. ¿Ha interrumpido alguna vez el orgullo tu relación con Dios? Si es así, ¿qué pasos tomaste para restaurar tu relación con él? En los versículos 9–17, los mensajes de juicio probablemente están dirigidos a los babilonios. ¿De qué maneras serán castigados por el trato que dieron a otros?
Ora
Dios de gracia, perdóname por mi orgullo insensato y recuérdame que tú eres la fuente de todas las cosas. Guárdame fiel a ti y hazme un siervo humilde para que pueda ser un instrumento de tu justicia y de tu paz. Amén.
Lectura para mañana
Habacuc 3:1–19: Habacuc ora al Señor.