Introducción

Ezequiel 43:13–27: Ezequiel recibe instrucciones acerca de las medidas del altar del templo y su consagración. Esto forma parte del diseño del templo, como se señaló en la lectura de ayer (versículos 10–11), y constituye una continuación de la visión de Ezequiel del templo futuro.

Versículo bíblico para hoy: Ezequiel 43:18b DHH

[El Señor dijo:] “Cuando llegue el momento de construir el altar, deberán cumplirse estas normas: Quemarán sobre el altar un animal, en holocausto, y rociarán el altar con la sangre.”

Lectura

13 Éstas eran las medidas del altar, usando las medidas de antes. Alrededor del altar había una zanja de medio metro de hondo y medio de ancho, la cual tenía por fuera, alrededor, un borde que se levantaba veinticinco centímetros. La base del altar era así: 14 desde el fondo de la zanja hasta el borde del cuerpo inferior, había un metro de alto. El cuerpo inferior sobresalía medio metro. El cuerpo central medía dos metros de altura, y sobresalía también medio metro. 15 El cuerpo superior, que es donde se queman los sacrificios, medía dos metros de altura. Tenía cuatro cuernos, que salían hacia arriba. 16 El cuerpo superior del altar era cuadrado, de seis metros por lado. 17 El cuerpo central también era cuadrado, de siete metros por lado. La zanja que había alrededor tenía medio metro de ancho, y el borde levantado tenía veinticinco centímetros de ancho. Los escalones para subir al altar daban hacia el oriente.

18 Luego el Señor me dijo: «Cuando llegue el momento de construir el altar, deberán cumplirse estas normas: Quemarán sobre el altar un animal, en holocausto, y rociarán el altar con la sangre. 19 A los sacerdotes levitas descendientes de Sadoc, que son los que deben acercarse a mí para servirme, les darás un becerro para que lo ofrezcan como sacrificio por el pecado. Yo, el Señor, lo ordeno. 20 Luego tomarás un poco de su sangre y rociarás con ella los cuatro cuernos, las cuatro esquinas del cuerpo central y todo el borde levantado. Así lo purificarás por completo del pecado. 21 Luego tomarás el becerro ofrecido por el pecado, y lo quemarás fuera del templo, en el lugar destinado para ello. 22 Al día siguiente ofrecerás, en sacrificio por el pecado, un cabrito que no tenga ningún defecto, y los sacerdotes purificarán el altar de la misma manera que lo hicieron con el becerro. 23 Cuando termines estos ritos de purificación, tomarás un becerro y un carnero, ambos sin ningún defecto, 24 y me los ofrecerás. Que los sacerdotes los rocíen con sal y los quemen, como holocausto en mi honor. 25 Diariamente, durante siete días, deberás ofrecer un cabrito como sacrificio por el pecado, y también un becerro y un carnero, todos sin ningún defecto. 26 Diariamente, durante siete días, los sacerdotes deberán purificar por completo el altar, para dedicarlo al uso sagrado. 27 Así lo harán durante siete días, y del octavo en adelante empezarán a ofrecer los holocaustos y los sacrificios de reconciliación. Entonces yo los recibiré a ustedes con agrado. Yo, el Señor, doy mi palabra.»

Reflexiona

Los versículos 18–26 proporcionan instrucciones detalladas para la consagración del altar. Según los versículos 25 y 26, ¿qué debe hacerse durante siete días? ¿Qué debe hacerse después de que termine la semana (versículo 27)? Los sacrificios de comunión implican ofrendas para pedir las bendiciones de Dios; los sacrificios por el pecado implican ofrendas para pedir el perdón de Dios. Véase Levítico 3:1—6:5 para descripciones adicionales de estos sacrificios. ¿Cómo se consagran los objetos sagrados en tu comunidad de fe?

Ora

Padre celestial, te adoro y glorifico tu santo nombre. Mientras procuro seguir fielmente tus leyes y mandamientos, consagro mi vida en servicio de amor a ti. Oro en tu santo nombre. Amén.

Lectura para mañana

Ezequiel 47:1–12: Ezequiel ve una visión de un río que da vida.