Introducción
2 Crónicas 34:8–28: Durante el reinado del rey Josías y su programa de reforma religiosa, Hilquías, el sumo sacerdote, descubre el libro de la Ley basado en la ley que Dios había dado a Moisés. Cuando Josías escucha el contenido del libro leído en voz alta, rasga sus vestiduras como señal de dolor, reconociendo la ira de Dios porque las generaciones pasadas no habían obedecido la palabra del Señor. Hilquías consulta a la profetisa Huldá, quien envía un mensaje al rey.
Versículo bíblico para hoy: 2 Crónicas 34:21b DHH
[Josías dijo:] “El Señor debe estar muy furioso con nosotros, ya que nuestros antepasados no prestaron atención a lo que dijo el Señor, ni pusieron en práctica todo lo que está escrito en este libro.”
Lectura
8 En el año dieciocho de su reinado, después de haber purificado el país y el templo, envió a Safán, hijo de Asalías, a Amasías, alcalde de la ciudad, y a su secretario Joah, hijo de Joacaz, a reparar el templo del Señor su Dios. 9 Entonces éstos fueron a ver al sumo sacerdote Hilquías y le entregaron el dinero que había sido llevado al templo de Dios y que los levitas porteros habían recogido en Manasés y Efraín, de la gente que había quedado en Israel, lo mismo que de todo Judá y Benjamín y de los habitantes de Jerusalén. 10 Luego se lo entregaron a los encargados de las obras del templo del Señor, para que ellos a su vez pagaran a los que trabajaban en la reparación del templo. 11 Entregaron el dinero a los carpinteros y maestros de obras, para que compraran piedras de cantería y madera para los amarres y para poner vigas a los edificios que los reyes de Judá habían dejado derruir.
12-13 Estos hombres hacían su trabajo fielmente, y los que estaban al frente de ellos eran los levitas Jáhat y Abdías, descendientes de Merarí, y Zacarías y Mesulam, descendientes de Quehat, que eran los jefes. Ellos estaban también al frente de los cargueros, y dirigían a todos los que trabajaban en la obra. Todos los levitas eran músicos, y algunos de ellos eran cronistas, comisarios o porteros.
14 Cuando sacaban el dinero que había sido llevado al templo del Señor, el sacerdote Hilquías encontró el libro de la ley del Señor, dada por medio de Moisés. 15 En seguida le contó a Safán, el cronista, que había encontrado el libro de la ley en el templo del Señor; y le entregó el libro a Safán, 16 quien lo llevó al rey y le informó del asunto, diciéndole:
—Los servidores de Su Majestad están haciendo todo lo que se les encargó. 17 Han fundido la plata que había en el templo, y la han entregado a los que dirigen las obras y a los encargados de estas.
18 También informó Safán al rey de que el sacerdote Hilquías le había entregado un libro; y lo leyó Safán al rey. 19 Al escuchar el rey lo que decía el libro de la ley, se rasgó la ropa, 20 y en seguida ordenó a Hilquías, a Ahicam, hijo de Safán, a Abdón, hijo de Micaías, a Safán, el cronista, y a Asaías, oficial del rey:
21 —Vayan a consultar al Señor por mí y por la gente que queda en Israel y en Judá, en cuanto al contenido de este libro que se ha encontrado; pues el Señor debe estar muy furioso con nosotros, ya que nuestros antepasados no prestaron atención a lo que dijo el Señor, ni pusieron en práctica todo lo que está escrito en este libro.
22 Hilquías y los que el rey nombró fueron a ver a la profetisa Huldá, esposa de Salum, hijo de Ticvá y nieto de Harhás, encargado del guardarropa del templo. Huldá vivía en el Segundo Barrio de Jerusalén, y cuando le hablaron, 23 ella les contestó:
—Ésta es la respuesta del Señor, Dios de Israel: “Díganle a la persona que los ha enviado a consultarme, 24 que yo, el Señor, digo: Voy a acarrear un desastre sobre este lugar y sobre sus habitantes, conforme a todas las maldiciones que están escritas en el libro que han leído delante del rey de Judá. 25 Pues me han abandonado y han quemado incienso a otros dioses, provocando mi irritación con todas sus prácticas; por eso se ha encendido mi ira contra este lugar, y no se apagará. 26 Díganle, pues, al rey de Judá, que los ha enviado a consultar al Señor, que el Señor, el Dios de Israel, dice también: Por haber prestado atención a lo que has oído, 27 y porque te has conmovido y sometido a mí al escuchar mi declaración contra este lugar y sus habitantes, por haberte humillado ante mí, haberte rasgado la ropa y haber llorado ante mí, yo también por mi parte te he escuchado. Yo, el Señor, te lo digo. 28 Yo te concederé morir en paz y reunirte con tus antepasados, sin que llegues a ver el desastre que voy a acarrear sobre este lugar y sobre sus habitantes.”
Los enviados del rey regresaron para llevarle a éste la respuesta.
Reflexiona
¿Cómo encuentra Hilquías el libro de la Ley (versículo 14)? Después de escuchar la lectura del libro, ¿qué quiere averiguar Josías (versículo 21)? Describe el mensaje de Huldá al rey (versículos 24–28). ¿Por qué el Señor tiene la intención de castigar a Jerusalén y a su pueblo? ¿Por qué Josías será librado? (El castigo profetizado probablemente se refiere a la invasión de los babilonios en 587/586 a.C., la destrucción del templo en Jerusalén y la deportación del pueblo a Babilonia).
Ora
Dios santo, mantenme cerca de ti para que no me aparte de tus enseñanzas. Tú eres mi Pastor y deseo escuchar tu voz. Gracias por tu palabra que da vida y me sostiene día tras día. Amén.
Lectura para mañana
2 Crónicas 34:29–33: El rey Josías hace un pacto de obediencia al Señor.