Introducción
Nehemías 9:26–38: La lectura para hoy concluye la oración de confesión del pueblo. La oración vuelve a incluir momentos en los que el pueblo se rebeló; sin embargo, cuando clamaron a Dios por ayuda, Dios tuvo misericordia y los rescató. Después de orar, el pueblo hace un solemne acuerdo escrito, firmado por los líderes, los levitas y los sacerdotes. (Nota: este acuerdo se encuentra en el capítulo 10 e incluye vivir conforme a la Ley de Dios y obedecer todo lo que el Señor ordena).
Versículo bíblico para hoy: Nehemías 9:32a DHH
Dios nuestro, Dios grande, poderoso y terrible, que mantienes tu alianza y tu gran amor.
Lectura
26 »Pero fueron desobedientes, se rebelaron contra ti y despreciaron tu ley. Mataron además a tus profetas, que los acusaban abiertamente y les decían que se volvieran a ti, y te ofendieron grandemente. 27 Por eso los entregaste al poder de sus enemigos, que los oprimieron. Después, estando afligidos, te pidieron ayuda, y tú, por tu gran compasión, los escuchaste desde el cielo; les diste hombres que los libraran del poder de sus opresores.
28 »Sin embargo, en cuanto tenían un poco de paz, volvían a hacer lo malo en tu presencia; por eso los dejaste caer en poder de sus enemigos, los cuales los sometieron. Luego volvían a pedirte ayuda, y tú, lleno de compasión, los escuchabas desde el cielo, librándolos en muchas ocasiones. 29 Les aconsejabas que volvieran a cumplir tus leyes; pero ellos se creían suficientes y no hacían caso de tus mandamientos; violaban tus decretos, que dan vida a quienes los practican; fueron rebeldes y testarudos, y no hicieron caso. 30 Durante muchos años tuviste paciencia con ellos y les hiciste advertencias por medio de tu espíritu y de tus profetas; pero no hicieron caso, y por eso los entregaste al dominio de las naciones de la tierra. 31 Sin embargo, por tu gran compasión no los destruiste del todo ni los abandonaste; porque tú eres un Dios tierno y compasivo.
32 »Por lo tanto, Dios nuestro, Dios grande, poderoso y terrible, que mantienes tu alianza y tu gran amor, no tengas en poco todas las calamidades que han ocurrido a nuestros reyes, jefes, sacerdotes y profetas, y a nuestros antepasados, y a todo el pueblo, desde el tiempo de los reyes de Asiria hasta el presente. 33 No obstante, tú estás limpio de culpa en todo lo que nos ha sucedido; pues tú has actuado con fidelidad, en tanto que nosotros hemos hecho lo malo. 34 Ni nuestros reyes, jefes y sacerdotes, ni nuestros antepasados, cumplieron tu ley ni hicieron caso de tus mandamientos y de las advertencias que les hiciste. 35 Por el contrario, en su reino, y a pesar de los muchos bienes que les diste y del grande y fértil país que les entregaste, no te rindieron culto ni abandonaron sus malas acciones.
36 »Míranos hoy, convertidos en esclavos precisamente en el país que diste a nuestros antepasados para que se alimentaran de sus productos y bienes. 37 Lo que se produce en abundancia es para los reyes que, por causa de nuestros pecados, has puesto sobre nosotros. Nosotros y nuestros ganados estamos sujetos a sus caprichos. Por eso estamos tan afligidos.»
38 (10.1) Por todo esto, nosotros nos comprometemos firmemente por escrito, y el documento sellado lo firman nuestros jefes, levitas y sacerdotes.
Reflexiona
Nota el patrón repetido de pecado, arrepentimiento y perdón en la lectura de hoy. ¿Cuántas veces ocurre esto? En el versículo 33, el pueblo reconoce que Dios ha actuado justamente al disciplinarlos, pero que también ha sido fiel a pesar de su pecado. ¿Qué nos enseña este patrón acerca de Dios?
Ora
Dios soberano, ¡cuán grande eres! Tú cumples fielmente tus promesas del pacto. Guía mis pasos mientras busco obedecer tus leyes y mandamientos. Oro en tu santo nombre. Amén.
Lectura para mañana
Nehemías 12:27–43: Nehemías consagra la muralla de la ciudad.