Introducción

Ester 2:1–23: Durante los próximos nueve días leeremos el libro de Ester. La historia tiene lugar en Persia en el siglo V a. C., más de cien años después de que los babilonios conquistaran Jerusalén y llevaran a los judíos al exilio. Aunque algunos regresaron a Jerusalén después de que los persas conquistaran Babilonia en el año 539 a. C., muchos judíos permanecieron allí y establecieron comunidades en tierras extranjeras. La lectura para hoy presenta a Ester, una joven judía criada por su primo Mardoqueo. Ester es llevada al palacio real junto con otras mujeres como posible reina del rey Asuero, pero Mardoqueo le aconseja que mantenga en secreto su identidad judía. Cuando finalmente se conocen, Asuero queda tan complacido con Ester que la hace reina. La lectura concluye con el descubrimiento y la denuncia, por parte de Mardoqueo, de un complot contra Asuero.

Versículo bíblico para hoy: Ester 2:18 DHH

Luego dio un gran banquete en honor de Ester, al que invitó a todos los funcionarios y colaboradores de su reino, rebajó impuestos a las provincias y repartió muchos regalos, como corresponde a la generosidad de un rey.

Lectura

2 Después de algún tiempo, el rey Asuero, con el ánimo ya calmado, se acordó de Vasti, de lo que ella había hecho y del decreto promulgado contra ella. 2 Entonces los funcionarios de su gobierno le dijeron:—Es necesario que se busquen para el rey jóvenes vírgenes y bellas. 3 Que nombre el rey delegados en todas las provincias de su reino, con el encargo de traerlas todas al palacio de las mujeres que el rey tiene en la ciudadela de Susa, y que sean puestas al cuidado de Hegai, hombre de confianza del rey y guardián de las mujeres. Que Hegai, a su vez, las someta a un tratamiento de belleza, 4 y que la joven que más le guste al rey sea nombrada reina y ocupe el lugar de Vasti.La idea le agradó al rey, y así se hizo. 5 En la ciudadela de Susa vivía un judío llamado Mardoqueo, hijo de Jaír, y descendiente de Simí y de Quis, de la tribu de Benjamín. 6 Era uno de los muchos que el rey Nabucodonosor de Babilonia había desterrado de Jerusalén junto con Jeconías, rey de Judá. 7 Mardoqueo tenía una prima, huérfana de padre y madre, que él había adoptado como hija cuando sus padres murieron. Se llamaba Hadasá, o Ester, y era muy bella y de hermoso porte. 8 Cuando el edicto del rey se publicó y muchas jóvenes fueron reunidas en el palacio real de la ciudadela de Susa y puestas bajo el cuidado de Hegai, el guardián de las mujeres, entre ellas estaba Ester. 9 La joven agradó mucho a Hegai y se ganó su estimación, así que Hegai la sometió en seguida a un tratamiento de belleza y le dio los mejores alimentos; puso a su servicio siete de las mejores criadas que había en el palacio real, y con ellas la trasladó a las mejores habitaciones del palacio de las mujeres. 10 Ester no dijo nada sobre su raza ni su familia, pues Mardoqueo le había ordenado que no lo hiciera. 11 Y Mardoqueo se paseaba todos los días frente al patio del palacio de las mujeres, para saber si Ester estaba bien, y cómo la trataban. 12 Todas aquellas jóvenes eran sometidas a un tratamiento de belleza durante doce meses. Los primeros seis meses se untaban el cuerpo con aceite de mirra, y los seis meses restantes con perfumes y cremas de los que usan las mujeres. Terminado el tratamiento, cada una de las jóvenes se presentaba por turno ante el rey Asuero, 13 y se le permitía llevar del palacio de las mujeres al palacio real todo lo que pidiera. 14 Iba al palacio real por la noche, y a la mañana siguiente pasaba a otra sección del palacio de las mujeres, que estaba al cuidado de Saasgaz, hombre de confianza del rey y guardián de las concubinas; después de eso no volvía a presentarse ante el rey, a menos que a éste le hubiera agradado y la mandara llamar. 15 Cuando a Ester, hija de Abihail, tío de Mardoqueo, le tocó presentarse ante el rey, sólo llevó lo que le había indicado Hegai, hombre de confianza del rey y guardián de las mujeres. Para entonces, Ester se había ganado ya la simpatía de todos los que la trataban. 16 Ester fue llevada al palacio real para presentarse ante el rey Asuero, en el mes décimo, también llamado Tébet, del séptimo año de su reinado. 17 Y Asuero se enamoró de Ester como nunca se había enamorado de ninguna otra mujer, y de tal manera se ganó ella el cariño de Asuero, que éste la favoreció más que a todas las otras jóvenes que habían estado con él, y le puso la corona real en la cabeza y la nombró reina en lugar de Vasti. 18 Luego dio un gran banquete en honor de Ester, al que invitó a todos los funcionarios y colaboradores de su reino, rebajó impuestos a las provincias y repartió muchos regalos, como corresponde a la generosidad de un rey. 19 Por los días en que las jóvenes eran llevadas a la otra sección del palacio de las mujeres, Mardoqueo estaba sentado a la puerta del palacio real. 20 Tal como le había aconsejado Mardoqueo, Ester no había dicho nada acerca de su pueblo ni de su familia, sino que seguía cumpliendo las instrucciones que Mardoqueo le había dado, como cuando estaba bajo su protección. 21 Mientras Mardoqueo estaba sentado a la puerta del palacio real, oyó hablar a Bigtán y Teres, dos oficiales de la guardia real que vigilaban la entrada del palacio. Éstos, muy enojados, hacían planes para asesinar al rey Asuero. 22 Cuando Mardoqueo supo de este complot, se lo contó a la reina Ester, quien a su vez lo comunicó al rey de parte de Mardoqueo. 23 El asunto fue investigado y, al descubrirse que era cierto, los dos oficiales fueron condenados a la horca. De este hecho se dejó constancia, en presencia del rey, en el libro en que se escribía la historia de la nación.

Reflexiona

¿Cómo demuestra Mardoqueo su cuidado por Ester (versículos 7, 10–11)? Se dice que Ester no solo era hermosa, sino también muy admirada (versículos 9, 15, 17). ¿Por qué podría ser así? ¿Cómo celebra Asuero la coronación de Ester como reina? ¿Puedes pensar en alguna ocasión en la que se haya otorgado un gran honor o un cargo de liderazgo a alguien que lo merecía? ¿Cómo reaccionaste?

Ora

Señor Jesús, tú conoces nuestras necesidades y siempre estás dispuesto a levantar a tus siervos. Enséñanos a ser fieles dondequiera que estemos, ya sea cerca o lejos de tu pueblo. Que nuestras palabras y acciones proclamen tu bondad en todo el mundo, para la alabanza de tu gloria. Amén.

Lectura para mañana

Ester 3:1–15: Amán concibe un plan para destruir a los judíos.