Introducción

1 Crónicas 13:1–14. Durante los próximos diez días leeremos 1 Crónicas. Los libros de Crónicas cuentan la historia de los reyes de Israel, poniendo énfasis en la descendencia de David y en el origen del culto en el templo de Jerusalén. En la lectura para hoy, el rey David ordena a unos hombres que lleven el arca de Dios (también conocida como el arca del pacto) a Jerusalén. Mientras la trasladan en medio de una celebración pública, los bueyes tropiezan. Uzá, uno de los que transportaban el arca, extiende la mano para sostenerla y muere instantáneamente. David se llena de temor y decide dejar el arca en otra ciudad, fuera de Jerusalén.

Versículo bíblico para hoy: 1 Crónicas 13:8 DHH

Mientras tanto, David y todo Israel iban delante de Dios cantando y bailando con todas sus fuerzas, al son de la música de arpas, salterios, panderos, platillos y trompetas.

Lectura

13 David consultó a los comandantes de batallón y a los capitanes, es decir, a todos los jefes, 2 y después dijo a todo el pueblo de Israel: «Si a ustedes les parece bien y el Señor nuestro Dios nos da la oportunidad, mandemos aviso a nuestros compatriotas que quedan todavía en las diversas regiones de Israel, y también a todos los sacerdotes y levitas que se hallan en sus ciudades y tierras de pastoreo, invitándolos a que se unan a nosotros, 3 para que nos traigamos el arca de nuestro Dios, pues desde los tiempos de Saúl la hemos tenido olvidada.» 4 Todo el pueblo estuvo de acuerdo en que se hiciera eso, pues a todos les pareció razonable la propuesta.

5 David reunió a todo Israel, desde Sihor en la frontera con Egipto hasta la entrada de Hamat, para traer de Quiriat-jearim el arca de Dios. 6 Luego, acompañado de todo Israel, subió a Quiriat-jearim, llamada también Baalá, que está en Judá, para trasladar de allí el arca de Dios, sobre la que se invoca el nombre del Señor, que tiene su trono sobre los querubines. 7 Pusieron el arca sobre una carreta nueva y se la llevaron de la casa de Abinadab. Uzá y Ahió iban guiando la carreta. 8 Mientras tanto, David y todo Israel iban delante de Dios cantando y bailando con todas sus fuerzas, al son de la música de arpas, salterios, panderos, platillos y trompetas. 9 Cuando llegaron al lugar conocido como Era de Quidón, Uzá alargó la mano para sostener el arca, porque habían tropezado los bueyes. 10 Pero el Señor se enfureció con Uzá por haber extendido la mano hacia el arca, y le quitó la vida allí mismo, delante de él.

11 David se disgustó mucho porque el Señor le quitó la vida a Uzá, y por eso llamó a aquel lugar Peres-uzá, nombre que tiene hasta el presente. 12 Pero ese mismo día David tuvo mucho miedo ante Dios, y exclamó: «¡Ni pensar en llevarme el arca de Dios!» 13 Y no se llevó el arca a la Ciudad de David, sino que ordenó que la llevaran a casa de Obed-edom, un hombre de Gat. 14 El arca de Dios se quedó tres meses en casa de Obed-edom, y el Señor bendijo a la familia de Obed-edom y a todas sus cosas.

Reflexiona

¿Qué dice David que ocurrió con el arca del pacto antes de su reinado (versículo 3)? ¿Cómo reaccionan David y el pueblo ante el traslado (versículo 8)? Uzá parece actuar con buenas intenciones. ¿Por qué Dios lo castiga por tocar el arca? ¿Cómo responde David (versículos 11–12)? ¿Qué revela el temor de David acerca de su reverencia a Dios? ¿Qué nos enseña acerca de la importancia de adorar a Dios de la manera apropiada?

Ora

Señor Dios, tú eres el Santo. Gracias por invitarnos a acercarnos a ti. Ayúdanos a acercarnos a ti con reverencia y temor, y con humilde obediencia, para que nuestra alabanza sea verdadera y agradable a ti. Amén.

Lectura para mañana

1 Crónicas 15:1–24. David hace nuevos planes para trasladar el arca del pacto.