American Bible Society
GIVING PEOPLE ACCESS TO THE
LIFE-CHANGING MESSAGE OF GOD’S WORD

Lectio Divina - 20 agosto 2017

Lectio Content

ARCHIVOS:

20 agosto 2017
Vigésimo domingo del tiempo ordinario

Leyendo desde Mateo 15:21–28

Otras lecturas:

Isaías 56:1, 6-7, Romanos 11:13-15, 29-32

Lectura

La fe de una mujer no judía

(Mc 7.24-30)

21Jesús se dirigió de allí a la región de Tiro y Sidón.22Y una mujer cananea, de aquella región, se le acercó, gritando:

—¡Señor, Hijo de David, ten compasión de mí! ¡Mi hija tiene un demonio que la hace sufrir mucho!

23Jesús no le contestó nada. Entonces sus discípulos se acercaron a él y le rogaron:

—Dile a esa mujer que se vaya, porque viene gritando detrás de nosotros.

24Jesús dijo:

—Dios me ha enviado solamente a las ovejas perdidas del pueblo de Israel.

25Pero la mujer fue a arrodillarse delante de él, diciendo:

—¡Señor, ayúdame!

26Jesús le contestó:

—No está bien quitarles el pan a los hijos y dárselo a los perros.

27Ella le dijo:

—Sí, Señor; pero hasta los perros comen las migajas que caen de la mesa de sus amos.

28Entonces le dijo Jesús:

—¡Mujer, qué grande es tu fe! Hágase como quieres.

Y desde ese mismo momento su hija quedó sana.

Jesús se dirigió de allí a la región de Tiro y Sidón. Y una mujer cananea, de aquella región, se le acercó, gritando: —¡Señor, Hijo de David, ten compasión de mí! ¡Mi hija tiene un demonio que la hace sufrir mucho! Jesús no le contestó nada. Entonces sus discípulos se acercaron a él y le rogaron: —Dile a esa mujer que se vaya, porque viene gritando detrás de nosotros. Jesús dijo: —Dios me ha enviado solamente a las ovejas perdidas del pueblo de Israel. Pero la mujer fue a arrodillarse delante de él, diciendo: —¡Señor, ayúdame! Jesús le contestó: —No está bien quitarles el pan a los hijos y dárselo a los perros. Ella le dijo: —Sí, Señor; pero hasta los perros comen las migajas que caen de la mesa de sus amos. Entonces le dijo Jesús: —¡Mujer, qué grande es tu fe! Hágase como quieres. Y desde ese mismo momento su hija quedó sana. La región de Tiro y Sidón se ubica en la costa del país que hoy es Líbano. Después de una confrontación feroz con los fariseos y los escribas que habían llegado de Jerusalén con el propósito de disputar las enseñanzas de Jesús, él se va de Galilea para Tiro y Sidón con el deseo de alejarse del ojo público. Jesús viaja fuera de la tierra de Israel con sus discípulos más cercanos, los de más confianza, por la primera—y aparentemente—la única vez. Aquí, en un entorno público, una mujer que vive en la vecindad se acerca a Jesús. Se identifica como una cananea (o sea, una gentil), pero aun así ella sabe el significado mesiánico del título «Hijo de David». Ella honra a Jesús con títulos que él y sus discípulos pueden reconocer de inmediato, con la esperanza de que él le tenga piedad—una palabra que también se traduce como tener misericordia—y que él se detenga y sane a su hija. Las normas culturales del Oriente Medio entran en esta dinámica. Ella está fuera de los límites, completamente a solas y sin un hombre para proteger su honor. Pero su hija es atormentada por un demonio y ella sabe que Jesús puede sanarla. Jesús la ignora por completo. Esto los protege a los dos, tanto del escándalo público como de la vergüenza. Pero Jesús no esperaba la persistencia de la mujer. Después de poco tiempo sus discípulos no pueden aguantar más y le piden a Jesús que le diga que se vaya. La multitud reunida se escandaliza por Jesús cuando él comienza a hablar directamente con la mujer. Él le dice que ha venido solo a las ovejas perdidas de la casa de Israel. Israel y los judíos son el enfoque de Jesús; con implicación que un ministerio a los gentiles puedan seguir más adelante. El plan sale al revés. La mujer no guarda silencio, sino que recobra más valor por el hecho de que Jesús le había hablado directamente. La puerta ya está abierta. Ella intensifica sus esfuerzos postrándose a sus pies tratando de impedir su progreso. Funciona. Jesús se detiene en el camino. Ella le pide su ayuda. La manera en que Jesús responde a la mujer gentil parece insensible y brusco. Le hace recordar que no es justo quitar la comida de los niños y tirarla a sus perros. La palabra «tirar» sugiere un gesto juguetón consistente con el tratamiento de una pequeña mascota de casa. Es interesante notar que los judíos no guardaban perros como mascotas en sus casas, pero la práctica era común en las casas de los gentiles. La palabra griega que Mateo utiliza aquí sugiere que «los perrillos» son las mascotas que se guardan para el deleite de los niños. Estos perrillos comen las migajas que caen de los platos de los niños, pero solo después de que los niños hayan comido. Aquí, Jesús establece el orden correcto. Primero los niños, después los perrillos de la casa. No está diciendo «no»; está diciendo «espera». Jesús se deleita por la respuesta de la mujer. Ahora le trata con cortesía y le dice «mujer» y la honra por su gran fe. El uso de «mujer» es de aprecio—al igual que Jesús trató a su madre en la boda de Caná y también en la cruz. Se traduce como «mi querida» en una sola palabra. Por supuesto, su hija se sanó, inmediatamente.

Meditación

Jesús necesita tiempo afuera. Las demandas del ministerio público son un peso fuerte para él y sus discípulos. Tienen que pasar por las fronteras de Israel para escaparse de las presiones asociadas con revelar el reino de Dios a las personas que tienen oídos para oír y ojos para ver, pero que se hacen sordos y ciegos a su mensaje. Nosotros también necesitamos tiempo afuera. Referimos a estos tiempos como «retiros». Los retiros espirituales son tiempos para recalibrar y reenfocar nuestros esfuerzos para vivir nuestras vidas en Cristo. Pero, al igual que Jesús, nunca podemos alejarnos por completo de nuestro llamamiento de Dios. Este retiro a la región de Tiro y Sidón fue de hecho un «avance» al territorio que un día llegaría a ser transformado por el mensaje del evangelio. Los discípulos no van a olvidar este milagro y la declaración de Jesús en cuanto a la gran fe de la mujer, especialmente, cuando sean comisionados para llevar el evangelio hasta los fines de la tierra. ¿Cuál es el Tiro y el Sidón de nuestras vidas? ¿Pasamos por regiones o temporadas en que no esperamos encontrar a una persona de fe? Puede ser en nuestra familia, en el trabajo, en el centro comercial. Debemos abrirnos al movimiento del Espíritu que dirige nuestras vidas en estos tiempos. Las personas de «gran fe»—a veces muy presente por su gran necesidad—están esperando a ser reveladas.

Oración

Los cristianos en las iglesias orientales están familiarizados con la Oración de Jesús. Esta práctica meditativa nos estimula la repetición de una frase como la que declaraba la mujer en la lectura. Repetir esta oración estimula al creyente a enfocar la mente y el corazón sobre la gran verdad del evangelio: que nuestro Señor de hecho tiene misericordia. Repite esta oración tantas veces como puedas en preparación para la liturgia del domingo. He aquí la Oración de Jesús: «¡Señor Jesucristo!, Hijo de Dios, ten piedad de mí, pecador».

Contemplación

Vale la persistencia, aun en la oración. Especialmente en la oración. Como mujer no protegida, la cananea se arriesgó al señalamiento social y a la vergüenza, y se acercó a Jesús, y se le dirigió con persistencia y con gran fervor. No la pudieron callar, y ella ganó la atención de Jesús, y también su elogio. Su persistencia fue honorada por el Señor. Ella abogaba por su hija, y su hija fue sanada. Jesús nos enseña que debemos orar y no desalentarnos. Él presentó la parábola de la viuda persistente para enseñar esta lección a otro grupo de personas (Lucas 18:1–8). Podemos aprender mucho de la viuda en la parábola—y de la mujer cananea en nuestra lectura del Evangelio.
Kevin Saunders es profesor católico de la Biblia de Phoenix, Arizona. Su estancia en la ciudad antigua de Jerusalén despertó en él un interés particular por el mundo cultural de Jesús.

detalles sobre Lectio Divina

La Lectio Divina es un método de lectura orante de la Biblia, en coordinación con el Calendario Litúrgico y Leccionario Católico.

comentarios de James Martin, S.J. sobre Lectio Divina

¡INSCRÍBASE YA!:

En la bandeja de entrada de su correo electrónico: recibirá los martes, el contenido correspondiente al domingo siguiente y los jueves, un mensaje recordatorio.