Introducción
Jeremías 33:1–11: La lectura para hoy hace referencia a un tiempo en que el rey Sedequías encarceló al profeta Jeremías en el palacio real de Jerusalén. El Señor le advierte que la destrucción de Jerusalén por un ataque babilónico es inminente. Aun así, el Señor también promete reconstruir Judá e Israel y restaurar la prosperidad.
Versículo bíblico para hoy: Jeremías 33:7 DHH
[El Señor dijo:] “Cambiaré la suerte de Judá y de Israel, y los reconstruiré para que vuelvan a ser como al principio.”
Lectura
33 Mientras Jeremías todavía estaba preso en el patio de la guardia, el Señor se dirigió a él de nuevo, y le dijo: 2 «Yo, el Señor, que hice la tierra, la formé y la coloqué firmemente en su sitio, te digo: 3 Llámame y te responderé, y te anunciaré cosas grandes y misteriosas que tú ignoras. 4-5 Yo, el Señor, el Dios de Israel, tengo un mensaje acerca de las casas de Jerusalén y de las casas de los reyes de Judá que van a ser derribadas. El salir a pelear con espadas contra los caldeos que levantan rampas para atacar la ciudad, sólo servirá para llenarla de cadáveres. Yo, en mi terrible ira, los haré morir, porque he apartado mi rostro de esta ciudad a causa de las muchas maldades que han cometido. 6 Pero los curaré, les daré la salud y haré que con honra disfruten de paz y seguridad. 7 Cambiaré la suerte de Judá y de Israel, y los reconstruiré para que vuelvan a ser como al principio. 8 Los purificaré de todos los pecados que cometieron contra mí; les perdonaré todas las maldades que cometieron y con las que se rebelaron contra mí. 9 Jerusalén será para mí un motivo de alegría, honor y gloria ante todas las naciones de la tierra. Cuando ellas oigan hablar de todos los beneficios que voy a traer sobre los habitantes de Jerusalén, y de toda la prosperidad que le voy a dar, temblarán de miedo.»
10 El Señor dice: «Ustedes dicen que este lugar está desierto y que no hay en él hombres ni animales; que las calles de Jerusalén y las ciudades de Judá están vacías; y que nadie, ni hombres ni animales, vive allí. Pues bien, aquí se volverán a oír 11 los cantos de fiesta y alegría, y los cantos de los novios, y se oirá decir: “Den gracias al Señor todopoderoso, porque el Señor es bueno, porque su amor es eterno.” Y traerán al templo ofrendas de gratitud. Sí, yo cambiaré la suerte de este país, para que vuelva a ser como al principio. Yo, el Señor, lo afirmo.»
Reflexiona
Cuando Jeremías recibe el mensaje del Señor (c. 588 a.C.), la destrucción de Jerusalén no está lejos. ¿Qué despertó la ira de Dios contra la ciudad (versículo 5)? ¿Qué promete Dios después (versículos 6–11)? ¿Qué te enseña la lectura para hoy acerca de Dios?
Ora
Dios Todopoderoso, te doy gracias porque eres bueno y tu amor es eterno. Eres un Dios de sanidad y restauración, y alabo tu santo nombre. Amén.
Lectura para mañana
Jeremías 33:12–26: El Señor elegirá un juez justo.