Introducción

Números 21:4–20: Los israelitas continúan su camino hacia Canaán, la tierra que Dios les había prometido. Una vez más, se quejan de las condiciones del desierto, y Dios envía serpientes venenosas para que los muerdan. El pueblo reconoce su pecado, y Moisés ora por ellos. Luego continúan su travesía, y Dios les provee agua para sustentarlos.

Versículo bíblico para hoy: Números 21:9

Moisés hizo una serpiente de bronce y la puso en la asta de una bandera, y cuando alguien era mordido por una serpiente, miraba a la serpiente de bronce y se salvaba.

Lectura

Los israelitas salieron del monte Hor en dirección al Mar Rojo, dando un rodeo para no pasar por el territorio de Edom. En el camino, la gente perdió la paciencia y empezó a hablar contra Dios y contra Moisés. Decían:

—¿Para qué nos sacaron ustedes de Egipto? ¿Para hacernos morir en el desierto? No tenemos ni agua ni comida. ¡Ya estamos cansados de esta comida miserable!

El Señor les envió serpientes venenosas, que los mordieron, y muchos israelitas murieron. Entonces fueron a donde estaba Moisés y le dijeron:

—¡Hemos pecado al hablar contra el Señor y contra ti! ¡Pídele al Señor que aleje de nosotros las serpientes!

Moisés pidió al Señor que perdonara a los israelitas, y el Señor le dijo:

—Hazte una serpiente como ésas, y ponla en el asta de una bandera. Cuando alguien sea mordido por una serpiente, que mire hacia la serpiente del asta, y se salvará.

Moisés hizo una serpiente de bronce y la puso en el asta de una bandera, y cuando alguien era mordido por una serpiente, miraba a la serpiente de bronce y se salvaba.

10 Los israelitas siguieron su camino y acamparon en Obot. 11 De Obot siguieron adelante y acamparon en Iié-abarim, en el desierto, al oriente del territorio de Moab. 12 De allí siguieron y acamparon en el arroyo Zéred. 13 Luego siguieron adelante y acamparon al otro lado del río Arnón. Este río se encuentra en el desierto que se extiende desde el territorio de los amorreos, y sirve de frontera entre el territorio de Moab y el de los amorreos. 14 A eso se refiere lo que dice el Libro de las Guerras del Señor:

«Pasamos por Vaheb, en la región de Sufá,
por los arroyos y por el Arnón,
15 y por la orilla de los arroyos
que se extienden hasta la región de Ar
y llegan hasta la frontera de Moab.»

16 Del río Arnón siguieron hasta Beer. Allí está el pozo donde el Señor dijo a Moisés: «Reúne al pueblo y yo les daré agua.» 17 Fue en esta ocasión cuando los israelitas cantaron:

«¡Brota, agua del pozo!
¡Cántenle al pozo!
18 ¡Los jefes lo cavaron con sus varas de mando,
los nobles del pueblo lo abrieron con sus bastones!»

Del desierto continuaron los israelitas hasta Mataná; 19 de Mataná a Nahaliel, de Nahaliel a Bamot, 20 y de Bamot al valle que está en el territorio de Moab, hacia las alturas de Pisgá, desde donde se ve el desierto.

Reflexiona

Después de salir del monte Hor, ¿de qué se quejó el pueblo (versículos 4–5)? ¿Qué ocurrió como consecuencia (versículo 6)? ¿Qué le pidieron los israelitas a Moisés (versículo 7)? ¿Qué le dijo el Señor a Moisés que hiciera (versículo 8)? ¿Qué sucedió cuando el pueblo llegó a un lugar llamado Beer, que significa Pozos (versículo 16)? ¿De qué manera el pueblo expresó su gozo (versículos 17–18)?

Ora

Dios paciente, te doy gracias y te alabo por tu presencia constante y por proveerme el sustento diario. Con un cántico en mi corazón, elevo alabanzas a ti. Oro en tu santo nombre. Amén.

Lectura para mañana.

Deuteronomio 4:1–14: Moisés exhorta a los israelitas a ser obedientes.