Introducción
Jueces 3:12–31: Hoy comenzamos a leer extractos del libro de Jueces, un libro que contiene relatos del período de anarquía en la historia de Israel, desde la ocupación de Canaán hasta el establecimiento de la monarquía. Estas historias tratan sobre las hazañas de héroes nacionales llamados «jueces», la mayoría de los cuales fueron líderes militares. La supervivencia de Israel dependía de la fidelidad a Dios, pero incluso cuando la nación era infiel a Dios y venía el desastre, Dios siempre estaba dispuesto a salvar al pueblo cuando se arrepentían y volvían a él. Cada vez que los israelitas clamaban al Señor, él enviaba a alguien para liberarlos. En la lectura para hoy, el Señor levanta al líder Ehud para rescatar al pueblo de sus enemigos. La lectura concluye con una breve mención del siguiente líder de Israel, Samgar.
Versículo bíblico para hoy: Jueces 3:15a DHH
Suplicaron al Señor y él hizo que surgiera alguien para salvarlos.
Lectura
12 los israelitas volvieron a hacer lo malo a los ojos del Señor, y por eso el Señor dio a Eglón, rey de Moab, más poder que a Israel. 13 Eglón hizo una alianza con los amonitas y los amalecitas, y atacó a Israel, tomando posesión de la ciudad de las palmeras. 14 Durante dieciocho años, los israelitas tuvieron que servir a Eglón, 15 hasta que le suplicaron al Señor y él hizo que surgiera alguien para salvarlos. Ese salvador fue un zurdo llamado Ehud, hijo de Guerá, de la tribu de Benjamín.
Un día, los israelitas enviaron el tributo a Eglón por medio de Ehud. 16 Pero Ehud se hizo una espada de dos filos, como de medio metro de largo, y se la puso al cinto por debajo de la ropa y al lado derecho; 17 luego se fue a llevarle el tributo a Eglón, que era muy gordo. 18 Después de entregarle a Eglón el tributo, Ehud salió con los que habían venido con él, 19 pero al llegar a los ídolos que están cerca de Guilgal, Ehud regresó a donde estaba Eglón y le dijo:
—Tengo un mensaje para Su Majestad, pero debo dárselo en privado.
El rey ordenó entonces a los que estaban a su servicio que guardaran silencio y salieran de su presencia. 20 En cuanto Ehud se quedó a solas con Eglón, que estaba sentado en la sala de verano, se acercó a él y le dijo:
—El mensaje que traigo a Su Majestad es de parte de Dios.
Al oír esto, Eglón se levantó de su trono, 21 pero Ehud, que era zurdo, se llevó la mano izquierda al lado derecho, sacó su espada y se la clavó a Eglón en el vientre. 22 Se la clavó tan fuerte que no sólo entró toda la hoja sino también la empuñadura, quedando cubierta la espada por la gordura de Eglón, pues Ehud no se la sacó. 23 Después Ehud cerró las puertas con el cerrojo, y salió por la ventana.
24 Cuando ya se había ido, vinieron los que estaban al servicio del rey, y al ver las puertas cerradas pensaron que el rey se había encerrado en la sala de verano para hacer sus necesidades. 25 Pero después de mucho esperar, empezaron a preocuparse al ver que el rey no salía. Entonces tomaron la llave, y al abrir encontraron a su amo tendido en el suelo.
26 Mientras aquéllos perdían tiempo, Ehud huyó, y después de pasar los ídolos de Guilgal se refugió en Seirat. 27 Cuando llegó a territorio israelita, dio un toque de trompeta en los montes de Efraín para llamar a los israelitas, y todos ellos bajaron de los montes con Ehud a la cabeza. 28 Ehud les dijo que lo siguieran, pues el Señor les daría la victoria sobre sus enemigos los moabitas. Entonces ellos lo siguieron y tomaron posesión de los vados del Jordán, y no dejaron pasar a nadie. 29 En aquella ocasión mataron a unos diez mil moabitas, todos ellos soldados fuertes y valientes. Ni uno solo escapó con vida. 30 Así fue como los israelitas derrotaron a Moab. Después de eso hubo paz en la región durante ochenta años.
31 El siguiente caudillo fue Samgar, hijo de Anat, que mató a seiscientos filisteos con una aguijada. Samgar también salvó a Israel.
Reflexiona
Según el versículo 15, Ehud es descrito como un hombre «zurdo». ¿Cuál es la importancia de este detalle para lo que sucede después (versículos 16, 21)? ¿Por qué podría Dios haber elegido a Ehud para rescatar al pueblo?
Ora
Dios de liberación, tus misericordias son nuevas cada mañana, y me escuchas cuando clamo a ti. Tu amor firme y tu cuidado me rodean cada día. Enséñame a atender y obedecer tu voz, y a crecer en el conocimiento de ti. Amén.
Lectura para mañana
Jueces 4:1–24: Débora y Barac luchan contra un ejército cananeo.