Introducción
Isaías 37:1–20: El capítulo 36 describe el ataque del emperador asirio Senaquerib contra las ciudades fortificadas de Judá, quien exigió la rendición del rey Ezequías mientras su ejército rodeaba Jerusalén. En la lectura para hoy, el rey Ezequías recibe el mensaje de Senaquerib y envía un mensaje al profeta Isaías.
Versículo bíblico para hoy: Isaías 37:16
[El rey Ezequías oró:] “Señor todopoderoso, Dios de Israel, que tienes tu trono sobre los querubines, tú solo eres Dios de todos los reinos de la tierra; tú creaste el cielo y la tierra.”
Lectura
37 Cuando el rey Ezequías oyó esto, se rasgó sus vestiduras, se puso ropas ásperas en señal de dolor y se fue al templo del Señor. 2 Y envió a Eliaquim, mayordomo de palacio, al cronista Sebná y a los sacerdotes más ancianos, con ropas ásperas en señal de dolor, a ver al profeta Isaías, hijo de Amós, 3 y a decirle de parte del rey: «Hoy estamos en una situación de angustia, castigo y humillación; como una mujer que, a punto de dar a luz, se quedara sin fuerzas. 4 Ojalá el Señor tu Dios haya oído las palabras del oficial enviado por su amo, el rey de Asiria, para insultar al Dios viviente, y ojalá lo castigue por las cosas que el Señor mismo, tu Dios, habrá oído. Ofrece, pues, una oración por los que aún quedan.»
5 Los funcionarios del rey Ezequías fueron a ver a Isaías, 6 e Isaías les encargó que respondieran a su amo: «El Señor dice: “No tengas miedo de esas palabras ofensivas que dijeron contra mí los criados del rey de Asiria. 7 Mira, yo voy a hacer que llegue a él un rumor que lo obligue a volver a su país, y allí lo haré morir asesinado.”»
8 El oficial asirio se enteró de que el rey de Asiria se había ido de la ciudad de Laquis. Entonces se fue de Jerusalén, y encontró al rey de Asiria atacando a Libná. 9 Allí el rey de Asiria oyó decir que el rey Tirhaca de Etiopía había emprendido una campaña militar contra él. Una vez más, el rey de Asiria envió embajadores al rey Ezequías de Judá, a decirle: 10 «Tu Dios, en el que tú confías, te asegura que Jerusalén no caerá en mi poder; pero no te dejes engañar por él. 11 Tú has oído lo que han hecho los reyes de Asiria con todos los países que han querido destruir. ¿Y te vas a salvar tú? 12 ¿Acaso los dioses salvaron a los otros pueblos que mis antepasados destruyeron: a Gozán, a Harán, a Résef, y a la gente de Bet-edén que vivía en Telasar? 13 ¿Dónde están los reyes de Hamat, de Arpad, de Sefarvaim, de Hená y de Ivá?»
14 Ezequías tomó la carta que le entregaron los embajadores, y la leyó. Luego se fue al templo y, extendiendo la carta delante del Señor, 15 oró así: 16 «Señor todopoderoso, Dios de Israel, que tienes tu trono sobre los querubines, tú solo eres Dios de todos los reinos de la tierra; tú creaste el cielo y la tierra. 17 Pon atención, Señor, y escucha. Abre tus ojos, Señor, y mira. Escucha las palabras que Senaquerib mandó decirme, palabras todas ellas ofensivas contra ti, el Dios viviente. 18 Es cierto, Señor, que los reyes de Asiria han destruido todas las naciones y sus tierras, 19 y que han echado al fuego sus dioses, porque en realidad no eran dioses, sino objetos de madera o de piedra hechos por el hombre. Por eso los destruyeron. 20 Ahora pues, Señor y Dios nuestro, sálvanos de su poder, para que todas las naciones de la tierra sepan que tú, Señor, eres el único Dios.»
Reflexiona
¿Cuál fue el mensaje de Ezequías a Isaías (versículos 3–4)? ¿Cuál fue la respuesta de Isaías (versículos 5–7)? Según los versículos 8–13, ¿qué amenaza envió el emperador asirio a Ezequías? ¿Qué hizo Ezequías con el mensaje del emperador asirio (versículo 14)? ¿Cuál fue la oración de Ezequías (versículos 15–20)? ¿Qué indican las acciones de Ezequías acerca de su fe?
Ora
Dios todopoderoso, tú eres el soberano de todos los reinos del mundo. En tiempos de angustia, escuchas las oraciones de quienes claman a ti. Señor, tú conoces lo que hay en mi corazón en este día. Humildemente vengo delante de ti, buscando tu ayuda y tu dirección, y confiando en tu misericordia y en tu amor constante. Oro en tu santo nombre. Amén.
Lectura para mañana
Isaías 37:21–38: Isaías envía a Ezequías la respuesta del Señor a su oración.