Introducción
Daniel 2:24–49: En la lectura para hoy, Daniel visita al rey Nabucodonosor para contarle su sueño y explicar su significado. Describe una enorme estatua cuyos diferentes elementos están hechos de distintos materiales, y que luego es golpeada por una piedra y se derrumba. Las distintas partes representan una sucesión de reinos (comenzando por el de Nabucodonosor) que surgirán y caerán. Estos serán reemplazados por el reino de Dios, que destruirá a todos los demás y permanecerá para siempre. (Algunos intérpretes cristianos posteriores, considerando que la profecía se cumplió en Jesús, identificaron los reinos como Babilonia, Media, Persia y Grecia, y entendieron que la piedra representa a la iglesia.)
Versículo bíblico para hoy: Daniel 2:47 DHH
Después le dijo a Daniel: —Verdaderamente el Dios de ustedes es el más grande de todos los dioses; es el Señor de los reyes y el que revela los misterios, pues tú has podido descubrir este misterio.
Lectura
24 Después de esto, Daniel fue a ver a Arioc, a quien el rey había ordenado matar a los sabios de Babilonia, y le dijo:—No mates a los sabios. Llévame ante el rey, y yo le explicaré todo su sueño. 25 En seguida Arioc llevó a Daniel ante el rey Nabucodonosor, y le dijo al rey:—Entre los judíos desterrados he hallado un hombre que explicará a Su Majestad el significado de su sueño. 26 Entonces el rey le dijo a Daniel, a quien llamaban Beltsasar:—¿Puedes tú decirme lo que soñé, y lo que mi sueño significa? 27 Daniel respondió:—No hay ningún sabio ni adivino, ni mago ni astrólogo, que pueda explicar a Su Majestad el misterio que desea conocer. 28 Pero hay un Dios en el cielo que revela los misterios, y él ha hecho saber a Su Majestad lo que va a pasar en el futuro. Voy a explicarle a Su Majestad el sueño y las visiones que ha tenido mientras dormía: 29 Su Majestad se hallaba en su cama; se puso a pensar en lo que va a pasar en el futuro, y el que revela los misterios se lo ha dado a conocer. 30 También a mí me ha sido revelado este misterio, pero no porque yo sea más sabio que todos los hombres, sino para que yo explique a Su Majestad lo que el sueño significa, y que así Su Majestad pueda comprender los pensamientos que han venido a su mente. 31 »En el sueño, Su Majestad veía que en su presencia se levantaba una estatua muy grande y brillante, y de aspecto terrible. 32 La cabeza de la estatua era de oro puro; el pecho y los brazos, de plata; el vientre y los muslos, de bronce; 33 las piernas, de hierro; y una parte de los pies era de hierro, y la otra de barro. 34 Mientras Su Majestad la estaba mirando, de un monte se desprendió una piedra, sin que nadie la empujara, y vino a dar contra los pies de la estatua y los destrozó. 35 En un momento, el hierro, el barro, el bronce, la plata y el oro quedaron todos convertidos en polvo, como el que se ve en verano cuando se trilla el trigo, y el viento se lo llevó sin dejar el menor rastro. Pero la piedra que dio contra la estatua se convirtió en una gran montaña que ocupó toda la tierra. 36 »Éste es el sueño. Y ahora voy a explicar a Su Majestad lo que el sueño significa. 37 Su Majestad es el más grande de todos los reyes, porque el Dios del cielo le ha dado el reino, el poder, la fuerza, el honor 38 y el dominio sobre todos los lugares habitados por hombres, animales y aves; él lo ha puesto todo bajo el poder de Su Majestad, que es la cabeza de oro. 39 Después del reino de Su Majestad habrá otro reino inferior al suyo, y luego un tercer reino de bronce, que dominará sobre toda la tierra. 40 Vendrá después un cuarto reino, fuerte como el hierro; y así como el hierro lo destroza todo y lo destruye, así ese reino destrozará y destruirá a todos los otros reinos. 41 »Su Majestad vio también que una parte de los pies y de los dedos era de barro, y la otra, de hierro; esto quiere decir que será un reino dividido, aunque con algo de la fortaleza del hierro, pues Su Majestad vio que el hierro estaba mezclado con el barro. 42 Los dedos de los pies eran en parte de hierro y en parte de barro, y eso significa que el reino será fuerte y débil al mismo tiempo. 43 Y así como Su Majestad vio el hierro mezclado con el barro, así los gobernantes de este reino se unirán por medio de alianzas matrimoniales; pero no podrán formar un solo cuerpo entre sí, como tampoco puede el hierro mezclarse con el barro. 44 Durante el gobierno de estos reyes, el Dios del cielo establecerá un reino que jamás será destruido ni dominado por ninguna otra nación, sino que acabará por completo con todos los demás reinos, y durará para siempre. 45 Eso es lo que significa la piedra que Su Majestad vio desprenderse del monte, sin que nadie la hubiera empujado; piedra que convirtió en polvo el hierro, el bronce, el barro, la plata y el oro. El gran Dios ha revelado a Su Majestad lo que va a pasar en el futuro. El sueño es verdadero, y su interpretación, cierta.» 46 Entonces el rey Nabucodonosor se puso de rodillas delante de Daniel, inclinó la cabeza hasta el suelo y mandó que le ofrecieran sacrificios e incienso. 47 Después le dijo a Daniel:—Verdaderamente el Dios de ustedes es el más grande de todos los dioses; es el Señor de los reyes y el que revela los misterios, pues tú has podido descubrir este misterio. 48 Luego el rey puso a Daniel en un alto puesto y le hizo muchos y espléndidos regalos; además lo nombró gobernador de la provincia de Babilonia y jefe supremo de todos los sabios de aquella nación. 49 A petición de Daniel, el rey puso a Sadrac, Mesac y Abed-negó en importantes cargos de la administración de la provincia de Babilonia. Daniel mismo se quedó en la corte del rey.
Reflexiona
Lee nuevamente los versículos 27–30. ¿Está Daniel en desacuerdo con la evaluación que hicieron los otros sabios en la lectura de ayer (Daniel 2:22)? ¿Cómo explica su capacidad para interpretar el sueño del rey (versículos 29–30)? ¿Cómo responde Nabucodonosor a Daniel? ¿Qué puede enseñarnos el sueño acerca de la providencia de Dios en el mundo y en nuestras vidas?
Ora
Señor Dios, todos los reinos y poderes están en tus manos. Tú reinas soberanamente, ahora y para siempre. Danos valor para proclamar tu verdad ante las autoridades terrenales, considerando no su poder, sino el tuyo, sabiendo que cuidas de nosotros y de todo el mundo. Que tu sabiduría dé fruto en nosotros mientras cumplimos fielmente tu voluntad. Amén.
Lectura para mañana
Daniel 3:1–18: Sadrac, Mesac y Abeg-negó se rehúsan a adorar a la estatua de oro del rey Nabucodonosor.