Introducción
Daniel 3:1–18: El rey Nabucodonosor construye una gran estatua de oro y ordena a sus funcionarios que la adoren. Los tres amigos judíos de Daniel, que también forman parte de la corte real —Sadrac, Mesac y Abed-negó— se niegan a hacerlo. Cuando el rey amenaza con arrojarlos a un horno ardiente, ellos permanecen firmes y expresan su confianza en que Dios puede salvarlos incluso del horno.
Versículo bíblico para hoy: Daniel 3:15b DHH
[El rey Nabucodonosor dijo:] “¿qué dios podrá salvarlos?”.
Lectura
3 El rey Nabucodonosor mandó hacer una estatua de oro, que tenía treinta metros de alto por tres de ancho, y ordenó que la pusieran en la llanura de Dura, en la provincia de Babilonia. 2 Después mandó llamar a todos los gobernadores regionales, jefes del ejército, gobernadores provinciales, consejeros, tesoreros, jueces, magistrados y demás autoridades de las provincias, para que asistieran a la dedicación de la estatua que él había mandado hacer. 3 Todas estas grandes personalidades de la nación se reunieron ante la estatua, para celebrar su dedicación. 4 El encargado de anunciar el comienzo de la ceremonia ordenó en voz alta: «Atención, hombres de todos los pueblos, naciones y lenguas: 5 En cuanto oigan ustedes tocar la trompeta, la flauta, la cítara, la lira, el salterio, la gaita y todos los instrumentos musicales, se pondrán de rodillas y adorarán a la estatua de oro que hizo construir el rey Nabucodonosor. 6 Todo aquel que no se arrodille y adore a la estatua, será arrojado inmediatamente a un horno encendido.» 7 Así pues, en cuanto la multitud allí reunida oyó el sonido de todos aquellos instrumentos de música, se puso de rodillas y adoró a la estatua de oro. 8 Unos caldeos aprovecharon esta oportunidad para acusar a los judíos ante el rey Nabucodonosor, 9 diciendo:—¡Viva Su Majestad para siempre, y sea su nombre siempre recordado! 10 Su Majestad ha ordenado que todo el mundo se arrodille y adore a la estatua de oro tan pronto como se oiga el sonido de los instrumentos musicales, 11 y que aquel que no lo haga sea arrojado a un horno encendido. 12 Pues bien, hay unos judíos, a quienes Su Majestad puso al frente de la administración de la provincia de Babilonia, que no guardan el menor respeto por Su Majestad, ni adoran a los dioses ni a la estatua de oro que Su Majestad ha mandado levantar. Ellos son Sadrac, Mesac y Abed-negó. 13 Nabucodonosor se puso muy furioso, y mandó que llevaran ante él a Sadrac, Mesac y Abed-negó. Y cuando ya estaban en su presencia, 14 les preguntó:—¿Es verdad que ustedes no adoran a mis dioses ni a la estatua de oro que yo he mandado hacer? 15 ¿Están ustedes dispuestos, tan pronto como oigan la música, a inclinarse ante la estatua que yo he mandado hacer, y adorarla? Porque si no la adoran, ahora mismo serán arrojados a un horno encendido; y entonces, ¿qué dios podrá salvarlos? 16 —No tenemos por qué discutir este asunto —contestaron los tres jóvenes. 17 Nuestro Dios, a quien adoramos, puede librarnos de las llamas del horno y de todo el mal que Su Majestad quiere hacernos, y nos librará. 18 Pero, aun si no lo hiciera, sepa bien Su Majestad que no adoraremos a sus dioses ni nos arrodillaremos ante la estatua de oro.
Reflexiona
Lee nuevamente el versículo 15. ¿Qué pregunta les hace el rey a los tres amigos? La lectura para hoy presenta el conflicto como una batalla entre un «dios» falso y el Dios verdadero. ¿Qué están dispuestos a hacer los tres amigos si Dios no los salva (versículo 18)? ¿Has enfrentado situaciones en las que obedecer a Dios haya tenido un costo muy alto? ¿Cuál fue el resultado?
Ora
Señor Dios, nuestras vidas están en tus manos. Nos llamas a tu servicio y cuidas de nosotros siempre, permaneciendo con nosotros aun en nuestras horas más oscuras. Danos fuerzas para soportar las pruebas en tu nombre y líbranos de nuestras aflicciones, para que perseveremos y seamos testigos de tu gloria. Amén.
Lectura para mañana
Daniel 3:19–30: Dios salva a Sadrac, Mesac y Abed-negó del horno de fuego.