Introducción
Esdras 1:1–11: Hoy comenzamos a leer extractos del libro de Esdras, que describe el regreso de algunos de los exiliados judíos desde Babilonia y la restauración de la vida y el culto en Jerusalén. Jerusalén había sido conquistada por los babilonios en el año 586 a.C. y el templo fue destruido. El emperador Ciro de Persia derrotó a los babilonios en el año 538 a.C. y permitió que los exiliados regresaran a su hogar y reconstruyeran el templo. La lectura para hoy incluye el decreto de Ciro que permite a los judíos regresar a su tierra. El profeta Isaías habla de la elección de Ciro por parte de Dios para llevar a cabo esto (Isaías 45:1–8; 48:12–15), y se creía que Ciro era el cumplimiento de la profecía de Jeremías sobre los setenta años de cautiverio de Israel y la promesa de Dios de traerlos de vuelta a Jerusalén (Jeremías 25:11–12; 29:10).
Versículo bíblico para hoy: Esdras 1:5 DHH
Los jefes de las familias de Judá y Benjamín, y los sacerdotes y los levitas, o sea todos los que habían sido animados por Dios, se prepararon para ir a Jerusalén y reconstruir el templo del Señor.
Lectura
1 En el primer año del reinado de Ciro, rey de Persia, y para que se cumpliera la palabra del Señor anunciada por Jeremías, el Señor impulsó a Ciro a que en todo su reino promulgara, de palabra y por escrito, este decreto: 2 «Ciro, rey de Persia, declara lo siguiente: El Señor, Dios de los cielos, ha puesto en mis manos todos los reinos de la tierra, y me ha encargado que le construya un templo en Jerusalén, que está en la región de Judá. 3 Así que, a cualquiera de ustedes que pertenezca al pueblo del Señor, que Dios lo ayude, y vaya a Jerusalén, que está en Judá, a construir el templo del Señor, el Dios de Israel, que es el Dios que habita en Jerusalén. 4 Y a cualquiera de los sobrevivientes que emigre del lugar donde ahora vive, que le ayuden sus vecinos con plata, oro, bienes y ganado, además de donativos para el templo de Dios en Jerusalén.»
5 Los jefes de las familias de Judá y Benjamín, y los sacerdotes y los levitas, o sea todos los que habían sido animados por Dios, se prepararon para ir a Jerusalén y reconstruir el templo del Señor. 6 Todos sus vecinos les ayudaron con plata, oro, bienes, ganado y objetos valiosos, además de toda clase de ofrendas voluntarias. 7 El rey Ciro, por su parte, hizo entrega de los utensilios del templo del Señor, que Nabucodonosor había sacado de Jerusalén y llevado al templo de sus dioses. 8 Ciro los devolvió por conducto de Mitrídates, el tesorero, quien después de contarlos los entregó a Sesbasar, gobernador de Judá. 9 La cuenta de los objetos fue la siguiente: treinta tazones de oro, mil tazones de plata, veintinueve cuchillos, 10 treinta tazas de oro, cuatrocientas diez tazas de plata de inferior calidad, y mil objetos más. 11 El total de objetos de oro y plata fue de cinco mil cuatrocientos. Todo esto lo llevó Sesbasar de vuelta a Jerusalén, al regresar de Babilonia con los desterrados.
Reflexiona
¿Qué se declara en el decreto de Ciro (versículos 2–4)? ¿Qué ayuda brindaron los vecinos de los exiliados judíos (versículo 6)? ¿Qué devolvió Ciro a los exiliados judíos (versículo 7)? Según la lectura para hoy, ¿cómo describirías a Ciro como gobernante?
Ora
Dios de gracia, te agradezco y te alabo porque me mantienes bajo el amparo de tu amor y tu cuidado. Abre mi corazón y mis ojos a las necesidades de quienes encuentre hoy, para que pueda compartir la abundancia de tus bendiciones con los demás. Oro en tu santo nombre. Amén.
Lectura para mañana
Esdras 3:1–13: El culto es restaurado en Jerusalén y comienza la reconstrucción del templo.