Introducción

Ezequiel 11:14–25: La lectura para hoy habla de las promesas de Dios al pueblo que vive en el exilio en Babilonia. El capítulo concluye con una descripción de la gloria de Dios saliendo de Jerusalén, similar al relato de la gloria de Dios dejando el templo en la lectura de ayer (10:18–19).

Versículo bíblico para hoy: Ezequiel 11:19 DHH

[El Señor dijo:] “Yo les quitaré ese corazón duro como la piedra, y les daré un nuevo corazón y un nuevo espíritu.”

Lectura

14 El Señor se dirigió a mí, y me dijo: 15 «La gente que vive en Jerusalén habla de los israelitas, tus compatriotas, y dice: “¡Ellos están lejos del Señor! A nosotros, en cambio, nos dio el país para que seamos dueños de él.” 16 Por eso diles: “Esto dice el Señor: Yo los desterré y los dispersé entre las naciones, entre países extraños, pero sólo por un corto tiempo. Ahora yo mismo seré un santuario para ellos en los países adonde han ido.” 17 Diles también: “Esto dice el Señor: Yo los haré volver de esos países y naciones adonde los he dispersado, y los reuniré y les daré el país de Israel. 18 Ellos volverán a su país y acabarán con todas las prácticas odiosas y detestables que hay en él. 19 Yo les quitaré ese corazón duro como la piedra, y les daré un nuevo corazón y un nuevo espíritu. 20 Entonces vivirán de acuerdo con mis leyes y decretos, y los pondrán en práctica. Ellos serán mi pueblo y yo seré su Dios. 21 Pero a los que viven apegados a esas prácticas odiosas y detestables, les pediré cuentas de su conducta. Yo, el Señor, doy mi palabra.”»

22 Los seres alados levantaron el vuelo, y las ruedas los siguieron. Entonces la gloria del Dios de Israel, que estaba encima de ellos, 23 se levantó y se alejó de la ciudad, yendo a colocarse sobre el monte que está al oriente de la ciudad. 24 Luego el poder de Dios me levantó y me hizo volver a Babilonia, donde estaban los otros desterrados. Esto sucedió en una visión que el espíritu de Dios me hizo ver. Después la visión desapareció, 25 y yo les conté a los desterrados todo lo que el Señor me había revelado.

Reflexiona

¿Qué estaban diciendo las personas que aún permanecían en Jerusalén acerca de los que vivían en el exilio? ¿Qué promesa hace Dios a los exiliados (versículos 17–20)? ¿A quién castigará Dios (versículo 21)? ¿Qué significa para ti la presencia de Dios en tu vida?

Ora

Dios santo, humildemente te pido un corazón obediente. Ayúdame a guardar tus leyes y a obedecer fielmente todos tus mandamientos. Gracias por tu presencia constante en mi vida. Que en todo lo que haga y diga te dé gloria y honra. Oro en tu santo nombre. Amén.

Lectura para mañana

Ezequiel 36:1–15: Dios promete restaurar a Israel.