Introducción

Ezequiel 3:16–27: Ezequiel es designado como centinela (atalaya) para Israel y se le instruye acerca de las advertencias que debe transmitir. El capítulo concluye con Dios diciéndole a Ezequiel que no podrá hablar por un tiempo, lo que sugiere que deberá hablar solo cuando Dios tenga un mensaje para el pueblo.

Versículo bíblico para hoy: Ezequiel 3:23a DHH

Yo me levanté y salí a la llanura, y allí vi la gloria del Señor.

Lectura

16 Al cabo de los siete días, el Señor se dirigió a mí, y me dijo: 17 «A ti, hombre, yo te he puesto de centinela para el pueblo de Israel. Cuando yo te comunique algún mensaje, deberás anunciárselo de mi parte, para que estén advertidos. 18 Puede darse el caso de que yo pronuncie sentencia de muerte contra un malvado; pues bien, si tú no le hablas a ese malvado y le adviertes que deje su mala conducta para que pueda seguir viviendo, él morirá por su pecado, pero yo te pediré a ti cuentas de su muerte. 19 Si tú, en cambio, adviertes al malvado y él no deja su maldad ni su mala conducta, él morirá por su pecado, pero tú salvarás tu vida. 20 También puede darse el caso de que un hombre recto deje su vida de rectitud y haga lo malo, y que yo lo ponga en peligro de caer; si tú no se lo adviertes, morirá. Yo no tomaré en cuenta el bien que haya hecho, y morirá por su pecado, pero a ti te pediré cuentas de su muerte. 21 Si tú, en cambio, adviertes a ese hombre que no peque, y él no peca, seguirá viviendo, porque hizo caso de la advertencia, y tú salvarás tu vida.»

22 El Señor puso allí mismo su mano sobre mí, y me dijo: «Levántate y sal a la llanura, que allí te voy a hablar.» 23 Yo me levanté y salí a la llanura, y allí vi la gloria del Señor, como la había visto a orillas del río Quebar. Me incliné hasta tocar el suelo con la frente, 24 pero el poder de Dios entró en mí y me hizo poner de pie. Entonces el Señor me habló de esta manera: «Ve y enciérrate en tu casa. 25 Mira, te van a atar con cuerdas, de manera que no podrás salir y estar con el pueblo. 26 Además yo voy a hacer que tu lengua se te quede pegada al paladar y que te quedes mudo. No podrás reprenderlos, aunque son un pueblo rebelde. 27 Pero cuando yo quiera decirte algo, te devolveré el habla, y entonces les dirás: “Esto dice el Señor.” El que quiera oír, oirá, pero el que no quiera, no oirá. Porque son un pueblo rebelde.

Reflexiona

¿Qué advertencias debe transmitir Ezequiel (versículos 16–21)? ¿Qué responsabilidades se le imponen? ¿Alguna vez experimentaste un momento en el que sentiste el llamado a advertir a alguien que cambie su manera de vivir? Si es así, ¿cuáles fueron las circunstancias y cuáles fueron tus sentimientos en ese momento?

Ora

Dios justo, a veces es difícil hablar tu palabra de verdad a alguien que se ha apartado de tus enseñanzas. Infunde en mí un espíritu de valentía y quita mis temores. Enséñame a acudir a ti, confiando en que guiarás mis palabras. Amén.

Lectura para mañana

Ezequiel 8:1–18: Segunda visión de Dios que tuvo Ezequiel.