Introducción

Hebreos 12:1–11: La lectura para hoy enseña que estamos rodeados de testigos fieles del pasado y del presente. Esta «gran multitud» es como una hinchada local que nos anima mientras corremos la carrera de la fe.

Versículo bíblico para hoy: Hebreos 12:2a DHH

Fijemos nuestra mirada en Jesús, pues de él procede nuestra fe y él es quien la perfecciona.

Lectura

12 Por eso, nosotros, teniendo a nuestro alrededor tantas personas que han demostrado su fe, dejemos a un lado todo lo que nos estorba y el pecado que nos enreda, y corramos con fortaleza la carrera que tenemos por delante. Fijemos nuestra mirada en Jesús, pues de él procede nuestra fe y él es quien la perfecciona. Jesús soportó la cruz, sin hacer caso de lo vergonzoso de esa muerte, porque sabía que después del sufrimiento tendría gozo y alegría; y se sentó a la derecha del trono de Dios.

Por lo tanto, mediten en el ejemplo de Jesús, que sufrió tanta contradicción de parte de los pecadores; por eso, no se cansen ni se desanimen. Pues ustedes aún no han tenido que llegar hasta la muerte en su lucha contra el pecado, y han olvidado ya lo que Dios les aconseja como a hijos suyos. Dice en la Escritura:

«No desprecies, hijo mío,
la corrección del Señor,
ni te desanimes cuando te reprenda.
Porque el Señor corrige a quien él ama,
y castiga a aquel a quien recibe como hijo.»

Ustedes están sufriendo para su corrección: Dios los trata como a hijos. ¿Acaso hay algún hijo a quien su padre no corrija? Pero si Dios no los corrige a ustedes como corrige a todos sus hijos, entonces ustedes no son hijos legítimos. Además, cuando éramos niños, nuestros padres aquí en la tierra nos corregían, y los respetábamos. ¿Por qué no hemos de someternos, con mayor razón, a nuestro Padre celestial, para obtener la vida? 10 Nuestros padres aquí en la tierra nos corregían durante esta corta vida, según lo que les parecía más conveniente; pero Dios nos corrige para nuestro verdadero provecho, para hacernos santos como él. 11 Ciertamente, ningún castigo es agradable en el momento de recibirlo, sino que duele; pero si uno aprende la lección, el resultado es una vida de paz y rectitud.

Reflexiona

En los versículos 5–11, la relación entre Dios y las personas se describe como la de un padre y un hijo. ¿Por qué crees que el Señor corrige a todos los que ama (versículo 6)? Vuelve a leer el versículo 11. ¿Qué piensas acerca de ser «disciplinado»?

Ora

Señor Jesús, mantén mis ojos puestos en ti. Mi fe depende de ti. Tú moriste en una cruz y ahora estás sentado a la diestra del trono de Dios. Te doy gracias y te alabo por tu amor sacrificial. Te adoro con gozosa alabanza y honor. Amén.

Lectura para mañana

Hebreos 12:12–29: El reino de Dios no puede ser conmovido.