Introducción
Hechos 17:16–34: En Atenas, Pablo debate con filósofos y pronuncia un discurso ante un consejo llamado el Areópago. Este grupo de personas poderosas estaba a cargo de la cultura y la moral de la ciudad. Se reunían en una pequeña colina que lleva el nombre de Ares, el dios griego de la guerra.
Versículo bíblico para hoy: Hechos 17:27b–28a
“En verdad Dios no está lejos de cada uno de nosotros. Porque en Dios vivimos, nos movemos y existimos.”
Lectura
16 Mientras Pablo esperaba en Atenas a Silas y Timoteo, se indignó mucho al ver que la ciudad estaba llena de ídolos. 17 Por eso discutía en la sinagoga con los judíos y con otros que adoraban a Dios, y cada día discutía igualmente en la plaza con los que allí se reunían. 18 También algunos filósofos epicúreos y estoicos comenzaron a discutir con él. Unos decían:
—¿De qué habla este charlatán?
Y otros:
—Parece que es propagandista de dioses extranjeros.
Esto lo decían porque Pablo les anunciaba la buena noticia acerca de Jesús y de la resurrección. 19 Entonces lo llevaron al Areópago, y le preguntaron:
—¿Se puede saber qué nueva enseñanza es ésta que tú nos traes? 20 Pues nos hablas de cosas extrañas, y queremos saber qué significan.
21 Y es que todos los atenienses, como también los extranjeros que vivían allí, sólo se ocupaban de oír y comentar las últimas novedades.
22 Pablo se levantó en medio de ellos en el Areópago, y dijo:
«Atenienses, por todo lo que veo, ustedes son gente muy religiosa. 23 Pues al mirar los lugares donde ustedes celebran sus cultos, he encontrado un altar que tiene escritas estas palabras: “A un Dios no conocido”. Pues bien, lo que ustedes adoran sin conocer, es lo que yo vengo a anunciarles.
24 »El Dios que hizo el mundo y todas las cosas que hay en él, es Señor del cielo y de la tierra. No vive en templos hechos por los hombres, 25 ni necesita que nadie haga nada por él, pues él es quien nos da a todos la vida, el aire y las demás cosas.
26 »De un solo hombre hizo él todas las naciones, para que vivan en toda la tierra; y les ha señalado el tiempo y el lugar en que deben vivir, 27 para que busquen a Dios, y quizá, como a tientas, puedan encontrarlo, aunque en verdad Dios no está lejos de cada uno de nosotros. 28 Porque en Dios vivimos, nos movemos y existimos; como también algunos de los poetas de ustedes dijeron: “Somos descendientes de Dios.” 29 Siendo, pues, descendientes de Dios, no debemos pensar que Dios sea como las imágenes de oro, plata o piedra que los hombres hacen según su propia imaginación. 30 Dios pasó por alto en otros tiempos la ignorancia de la gente, pero ahora ordena a todos, en todas partes, que se vuelvan a él. 31 Porque Dios ha fijado un día en el cual juzgará al mundo con justicia, por medio de un hombre que él ha escogido; y de ello dio pruebas a todos cuando lo resucitó.»
32 Al oír eso de la resurrección de los muertos, unos se burlaron y otros dijeron:
—Ya te oiremos hablar de esto en otra ocasión.
33 Entonces Pablo los dejó. 34 Pero algunos lo siguieron y creyeron. Entre ellos estaba Dionisio, que era uno de los miembros del Areópago, y también una mujer llamada Dámaris, y otros más.
Reflexiona
¿Cuáles fueron los puntos principales del discurso de Pablo a la gente en Atenas? ¿Cómo respondieron sus oyentes? ¿Qué les dijo Pablo acerca del altar «A un Dios no conocido» (versículo 23)? ¿Por qué algunos llamaron a su mensaje una «nueva enseñanza» (versículo 19)? ¿Qué «enseñanzas nuevas», si es que hubo alguna, aprendiste de la lectura para hoy?
Ora
Dios soberano, tú eres Señor del cielo y de la tierra. Eres mi fuente de vida y en ti vivo, me muevo y existo. Abre mi corazón y mente cada día a tus enseñanzas y guíame por el camino de tu verdad. Amén.
Lectura para mañana
Hechos 18:1–17: Pablo viaja a Corinto y sus oponentes los llevan a juicio.