Introducción

Santiago 2:1–26: Santiago advierte contra tratar a las personas de manera diferente basándonos en las apariencias externas. El mandamiento de amar a nuestro prójimo como a nosotros mismos se aplica tanto si el prójimo es rico o pobre, poderoso o débil. Santiago sostiene que tener fe por sí sola no es suficiente, ya que la fe se perfecciona mediante las acciones; sin ellas, está «muerta». Citando los ejemplos de Abraham y Rahab (véanse Génesis 22:1–14; Josué 2:1–21), concluye que nuestras acciones que acompañan a nuestra fe nos ponen en una relación correcta con Dios.

Versículo bíblico para hoy: Santiago 2:24 DHH

Ya ven ustedes, pues, que Dios declara justo al hombre también por sus hechos, y no solamente por su fe.

Lectura

2 Ustedes, hermanos míos, que creen en nuestro glorioso Señor Jesucristo, no deben hacer discriminaciones entre una persona y otra. 2-3 Supongamos que ustedes están reunidos, y llega un rico con anillos de oro y ropa lujosa, y lo atienden bien y le dicen: «Siéntate aquí, en un buen lugar», y al mismo tiempo llega un pobre vestido con ropa vieja, y a éste le dicen: «Tú quédate allá de pie, o siéntate en el suelo»; 4 entonces están haciendo discriminaciones y juzgando con mala intención. 5 Queridos hermanos míos, oigan esto: Dios ha escogido a los que en este mundo son pobres, para que sean ricos en fe y para que reciban como herencia el reino que él ha prometido a los que lo aman; 6 ustedes, en cambio, los humillan. ¿Acaso no son los ricos quienes los explotan a ustedes, y quienes a rastras los llevan ante las autoridades? 7 ¿No son ellos quienes hablan mal del precioso nombre que fue invocado sobre ustedes? 8 Ustedes hacen bien si de veras cumplen la ley suprema, tal como dice la Escritura: «Ama a tu prójimo como a ti mismo.» 9 Pero si hacen discriminaciones entre una persona y otra, cometen pecado y son culpables ante la ley de Dios. 10 Porque si una persona obedece toda la ley, pero falla en un solo mandato, resulta culpable frente a todos los mandatos de la ley. 11 Pues el mismo Dios que dijo: «No cometas adulterio», dijo también: «No mates.» Así que, si uno no comete adulterio, pero mata, ya ha violado la ley. 12 Ustedes deben hablar y portarse como quienes van a ser juzgados por la ley que nos trae libertad. 13 Pues los que no han tenido compasión de otros, sin compasión serán también juzgados, pero los que han tenido compasión saldrán victoriosos en la hora del juicio. 14 Hermanos míos, ¿de qué le sirve a uno decir que tiene fe, si sus hechos no lo demuestran? ¿Podrá acaso salvarlo esa fe? 15 Supongamos que a un hermano o a una hermana les falta la ropa y la comida necesarias para el día; 16 si uno de ustedes les dice: «Que les vaya bien; abríguense y coman todo lo que quieran», pero no les da lo que su cuerpo necesita, ¿de qué les sirve? 17 Así pasa con la fe: por sí sola, es decir, si no se demuestra con hechos, es una cosa muerta. 18 Uno podrá decir: «Tú tienes fe, y yo tengo hechos. Muéstrame tu fe sin hechos; yo, en cambio, te mostraré mi fe con mis hechos.» 19 Tú crees que hay un solo Dios, y en esto haces bien; pero los demonios también lo creen, y tiemblan de miedo. 20 No seas tonto, y reconoce que si la fe que uno tiene no va acompañada de hechos, es una fe inútil. 21 Dios aceptó como justo a Abraham, nuestro antepasado, por lo que él hizo cuando ofreció en sacrificio a su hijo Isaac. 22 Y puedes ver que, en el caso de Abraham, su fe se demostró con hechos, y que por sus hechos llegó a ser perfecta su fe. 23 Así se cumplió la Escritura que dice: «Abraham creyó a Dios, y por eso Dios lo aceptó como justo.» Y Abraham fue llamado amigo de Dios. 24 Ya ven ustedes, pues, que Dios declara justo al hombre también por sus hechos, y no solamente por su fe. 25 Lo mismo pasó con Rahab, la prostituta; Dios la aceptó como justa por sus hechos, porque dio alojamiento a los mensajeros y los ayudó a salir por otro camino. 26 En resumen: así como el cuerpo sin espíritu está muerto, así también la fe está muerta si no va acompañada de hechos.

Reflexiona

¿Cómo ha mostrado Dios su favor hacia los pobres (versículo 5)? ¿Qué sucederá con quienes no muestran misericordia (versículo 13)? Santiago da el ejemplo de aquellos que creen en Dios, pero no lo obedecen con sus acciones (versículo 19). ¿Quiénes son? ¿Cómo pusieron Abraham y Rahab su fe en práctica? ¿En qué áreas de tu vida podrías actuar de manera más coherente con tu fe?

Ora

Señor Dios, tú estás vivo y activo; tu amor resplandece en tus obras de misericordia. Haznos lentos para juzgar y rápidos para ser bondadosos, tratando a los demás con la misma misericordia que tú nos has mostrado. Danos una fe viva que obre por medio del amor, para que nuestras vidas sean agradables a ti. Amén.

Lectura para mañana

Santiago 3:1–18: Santiago advierte contra las palabras maliciosas y describe los frutos de la sabiduría que proviene de Dios.