Lectio Divina

22 abril 2018

22 abril 2018

El buen pastor Cuarto domingo de Pascua Reading from Juan 10:11-18

11Yo soy el buen pastor. El buen pastor da su vida por las ovejas;12pero el que trabaja solamente por la paga, cuando ve venir al lobo deja las ovejas y huye, porque no es el pastor y porque las ovejas no son suyas. Y el lobo ataca a las ovejas y las dispersa en todas direcciones.13Ese hombre huye porque lo único que le importa es la paga, y no las ovejas.

14-15»Yo soy el buen pastor. Así como mi Padre me conoce a mí y yo conozco a mi Padre, así también yo conozco a mis ovejas y ellas me conocen a mí. Yo doy mi vida por las ovejas.16También tengo otras ovejas que no son de este redil; y también a ellas debo traerlas. Ellas me obedecerán, y formarán un solo rebaño, con un solo pastor.

17»El Padre me ama porque yo doy mi vida para volverla a recibir.18Nadie me quita la vida, sino que yo la doy por mi propia voluntad. Tengo el derecho de darla y de volver a recibirla. Esto es lo que me ordenó mi Padre.»

Otras lecturas:

Hechos 4:8-12, 1 Juan 3:1-2

Lectura

Jesús fue criado en el pueblo de Nazaret, que está en lo alto de una colina. Allí aprendió el arte de la construcción de José, su padre adoptivo, y también se familiarizó con otra forma de ganarse la vida. Por ser montañosa, el área alrededor de Nazaret es especialmente adecuada tanto para el pastoreo de ovejas como de cabras, y Jesús conocía y entendía la vida de un pastor. Considera el desafío con que Jesús se enfrenta en el pasaje de hoy. Enseña a sus discípulos sobre sí mismo usando las prácticas de los pastores del área montañosa. Sin embargo, estas metáforas serían extrañas para muchos de ellos por haber trabajado toda su vida como pescadores comerciales en el mar de Galilea.

Jesús proclama a sus discípulos que él es un buen pastor que da su vida por sus ovejas. Compara este buen pastor con el que trabaja solamente por la paga y que huye cuando experimenta peligro, y deja el rebaño a merced de los lobos. ¿Cómo el pastor da su vida por las ovejas? Lo hace, paradójicamente, cuando deja al rebaño para ir en la búsqueda de la oveja perdida. En esto, el pastor corre un gran riesgo porque la oveja que está buscando probablemente se encuentre «abatida» debido al peso de la lana que está cargando. Esa oveja no puede voltearse y ponerse de pie. La oveja babea desesperadamente. Sus balidos tristes llaman la atención a cualquier lobo que esté cerca. El buen pastor está dispuesto a arriesgar su propia vida para buscar y salvar una sola oveja. El pastor busca el mismo animal que el lobo también busca. ¿Quién llegará primero? En una demostración de coraje supremo el buen pastor se pondrá en peligro a sí mismo para buscar, hallar y devolver la oveja perdida a su redil.

Los pastores antiguos y modernos en el Medio Oriente entrenan a los animales en sus rebaños para que respondan a los silbidos y sonidos. Yo he sido testigo de la respuesta de diez ovejas que fueron llamadas de un grupo de cientos de animales. Estos animales conocían la voz de su pastor y respondían. Hay una profunda intimidad entre las ovejas y el pastor. Los animales solo responderán a su pastor. Jesús sabe que las ovejas de su rebaño conocen su voz y lo seguirán a donde él los conduzca.

Meditación

Jesús enseña a los discípulos que el Padre lo ama porque él da su vida por las ovejas. Nuestro buen pastor da su vida cuando va en búsqueda de las ovejas perdidas. Debido a que él está dispuesto a arriesgar su vida por el rebaño, el Padre lo honrará.

Luego hay las ovejas que no pertenecen a su redil. Jesús dice que él debe pastorearlas también. Ellas tendrán que aprender a conocer al nuevo pastor y unirse a un solo redil que será pastoreado por el único pastor. Me pregunto, ¿quiénes son las ovejas que no pertenecen a nuestro redil? ¿Cómo podemos ser la voz de Jesús para que ellas oigan la invitación de unirse al redil del pastor?

Jesús está dispuesto a dar su vida porque el Padre lo conoce y él conoce al Padre. Esta relación íntima le da a Jesús la confianza que necesita para dar su vida en servicio de otros. Esta es la misma relación que nos da la confianza para seguir el ejemplo de Jesús como el buen pastor.

Oración

El rey David también era un buen pastor. En el Salmo 23 reflexiona sobre la responsabilidad que un buen pastor tiene para su rebaño. A final de nuestra oración para esta semana encontrarás la frase «me da nuevas fuerzas». Así es cómo el pastor halla y rescata la oveja que ya está «abatida» y de esta manera salva la vida de la oveja perdida.

«El Señor es mi pastor; nada me falta. En verdes praderas me hace descansar, a las aguas tranquilas me conduce, me da nuevas fuerzas.»

Contemplación

¿Soy un buen pastor o uno que trabaja solamente por la paga? ¿Cómo respondo a las amenazas al rebaño que cuido? En mi caso, soy esposo, padre y abuelo. Quiero ser un buen pastor para todos los «rebaños» de mi vida. ¿Y tú? ¿Dónde te ha puesto Dios en una posición de influencia pastoral? ¿Amas al rebaño a tu cuidado? Cuando nos encontramos en puestos de liderazgo e influencia, ¿asumimos el carácter del buen pastor o huimos de los desafíos con que deberíamos enfrentarnos?

Hay seguridad en la presencia de otros. Es bueno ser miembro de un rebaño grande. Sin embargo, tenemos que reconocer a los que necesitan de nuestro apoyo para regresar al redil y al cuidado del buen pastor. Pídele al Señor que te muestre a quiénes debes alcanzar esta semana. Invítalos a volver a la bendición del redil, que es la comunidad de la iglesia. Acepta el desafío y alcanza a las «otras ovejas» esta semana.