Lectio Divina

21 octubre 2018

21 octubre 2018

¿Pueden beber este trago amargo? Vigésimo noveno Domingo Ordinario Reading from Marcos 10:35–45

Jesús responde a Santiago y Juan

(Mt 20.20-28)

35Santiago y Juan, hijos de Zebedeo, se acercaron a Jesús y le dijeron:

—Maestro, queremos que nos hagas el favor que vamos a pedirte.

36Él les preguntó:

—¿Qué quieren que haga por ustedes?

37Le dijeron:

—Concédenos que en tu reino glorioso nos sentemos uno a tu derecha y otro a tu izquierda.

38Jesús les contestó:

—Ustedes no saben lo que piden. ¿Pueden beber este trago amargo que voy a beber yo, y recibir el bautismo que yo voy a recibir?

39Ellos contestaron:

—Podemos.

Jesús les dijo:

—Ustedes beberán este trago amargo, y recibirán el bautismo que yo voy a recibir;40pero el sentarse a mi derecha o a mi izquierda no me corresponde a mí darlo, sino que les será dado a aquellos para quienes está preparado.

41Cuando los otros diez discípulos oyeron esto, se enojaron con Santiago y Juan.42Pero Jesús los llamó, y les dijo:

—Como ustedes saben, entre los paganos hay jefes que se creen con derecho a gobernar con tiranía a sus súbditos, y los grandes hacen sentir su autoridad sobre ellos.43Pero entre ustedes no debe ser así. Al contrario, el que quiera ser grande entre ustedes, deberá servir a los demás,44y el que entre ustedes quiera ser el primero, deberá ser el esclavo de los demás.45Porque ni aun el Hijo del hombre vino para que le sirvan, sino para servir y dar su vida en rescate por una multitud.

Otras lecturas:

Isaías 53:10–11, Hebreos 4:14–16

Lectura

Esta es la segunda vez que nos encontramos con los apóstoles Santiago y Juan en el Evangelio de Marcos. La primera vez fue cuando Jesús los llama a ser parte del grupo apostólico (Marcos 3:17) y les da a los dos hermanos el nombre de «Hijos del Trueno» —una posible referencia al vozarrón de su padre Zebedeo, que trabajaba al lado de sus hijos como pesqueros comerciantes en el mar de Galilea. Circunstancialmente cuando a Jesús le simpatiza alguien, le da un nombre especial. Jesús llamaba a Simón con el nombre de Pedro, refiriéndose a su carácter como roca, al hombre que llegará a ser el líder de los Doce.  

Ahora los dos hijos de Zebedeo se acercan a Jesús con una solicitud audaz. Ellos desean un favor especial. Jesús coopera con su solicitud y les responde con una pregunta propia, da vuelta la situación para estos dos advenedizos. «¿Qué quieren que haga por ustedes?». La solicitud parece bastante directa. Santiago y Juan responden que quieren que uno se siente a su derecha y el otro a su izquierda cuando reclame su trono. Recuerda que Santiago y Juan estaban presentes cuando Jesús fue transfigurado ante ellos y se reveló ante ellos dos —y ante Pedro— en su divina gloria. Ahora Santiago y Juan se juntan para estar seguros de tener los mejores puestos cuando Jesús se establezca en Jerusalén.

Jesús es paciente en su respuesta y les dice que ellos no saben lo que piden. Jesús acaba de contarles que está rumbo a Jerusalén para entregar su vida (Marcos 10:32–34). Santiago y Juan no pueden oír ni entender esta parte de la predicción de la pasión y la muerte de Jesús.

Jesús pregunta en voz alta si Santiago y Juan creen que pueden beber este trago amargo que él tiene que beber. Esta es una referencia cultural, y revela el papel del padre/patriarca del Medio Oriente que vierte una copa de vino para todos los reunidos en su mesa. Para dar honor al anfitrión, los huéspedes deben beberlo todo. También puede ser que Jesús haga referencia a la «copa de resignación», la cuarta copa del rito pascual, la que es consumida al final de la celebración, con una oración, para que todos los que beben de la copa puedan aceptar todo lo que Dios tiene para ellos durante el siguiente año. Cualquiera que sea el caso, Jesús indica que no puede concederles su solicitud. Estos puestos han sido reservados por el Padre y serán entregados a los asignados.

Ahora los otros diez apóstoles intervienen. Están indignados con los hermanos. ¡Más precisamente, están enojados con ellos mismos por no haber pensado en esa estratagema! En el Medio Oriente se trata de cada hombre, o cada grupo de hermanos, por sí mismos. Cada apóstol tiene una relación especial con Jesús, pero no necesariamente con los demás apóstoles. Maniobrar por un puesto más honorable es algo esperado en la cultura. Santiago y Juan vieron su oportunidad y la tomaron audazmente. Los otros se sintieron excluidos y con razón le expresan a Jesús su disgusto.

Jesús usa la respuesta indignada de ellos para su propia ventaja. Él compara el estilo de liderazgo de los romanos, que guardan la paz pisando la cabeza de sus súbitos, con el estilo de liderazgo que se les va a requerir de los apóstoles. No les va a permitir «gobernar despóticamente» sobre otros. Para ser grandes, ellos tendrán que convertirse en siervos de todos. Jesús, como el Hijo del hombre (léase Mesías) dice que él ha venido a servir, no para ser servido. Vino a «dar su vida en rescate por una multitud». Ellos aprenderán mucho más de este tipo de liderazgo cuando llegan a Jerusalén en unas pocas semanas.

Meditación

Jesús les pregunta a Santiago y a Juan, «¿Qué quieren que haga por ustedes?». Imagínate si Jesús se te apareciera y te hiciera la misma pregunta. ¿Cómo le responderías? Dudo que seas tan valiente como para hacer una solicitud similar a la de los «Hijos del Trueno». Todavía me pregunto cómo respondería yo. Tal vez mi solicitud sería para la curación de alguien que amo. Quizá sería poder ganar más dinero en mi empleo para poder apoyar mejor a mi familia. ¿Podría encontrar la valentía a pedir por la paz del mundo?; ¿por el fin del dolor físico asociado con la hambruna y la sequía? ¿Que mi equipo de futbol favorito de Notre Dame ganara un campeonato más durante mi vida? (Estoy bromeando con esta solicitud). Tómate unos momentos esta semana para considerar cómo le contestarías a Jesús si te preguntara: «¿Qué quieres que haga por ti?».

Oración

El teólogo estadounidense Reinhold Niebuhr formuló la Oración de la serenidad, como una manera de buscar la gracia de Dios que necesitamos para vivir una vida que honrará a Dios en todo lo que decimos y hacemos:
Dios, concédeme la serenidad para aceptar las cosas que no puedo cambiar, el coraje para cambiar las cosas que puedo y la sabiduría de saber la diferencia.

Contemplación

¿Qué significa el liderazgo de servicio para ti? Jesús demostrará su tipo de liderazgo en medio de la Última Cena, cuando se ata una toalla a la cintura y comienza a lavar los pies de cada apóstol. Cuando Jesús termina con este acto de servicio les manda que «hagan lo mismo que yo les he hecho» (Juan 13:15). ¿Te imaginas una oportunidad similar de liderazgo de servicio en la comunidad de tu iglesia? ¿En tu vecindario? ¿En la próxima reunión de tu familia? ¿En tu matrimonio o entre tus hermanos? Mantente abierto a esta oportunidad, y ten en mente que Jesús nos recuerda en este Evangelio que él, el Hijo del hombre, no vino del Padre para ser servido sino para servir —aun si eso significaba que tendría que dar su vida en rescate por muchos. Nuestras expresiones de liderazgo en servicio pueden no ser tan valiosas como las de Jesús, pero podemos seguir su ejemplo de dar nuestra vida, nuestro horario, nuestro tiempo libre —aun nuestro celular, ¡ja, ja!— por el bien de los demás, mientras trabajamos incansablemente para ver que el reino de Dios brota en nuestro mundo.