Lectio Divina

22 julio 2018

22 julio 2018

Vengan, vamos Decimosexto Domingo Ordinario Reading from Marcos 6:30–34

Jesús da de comer a una multitud

(Mt 14.13-21; Lc 9.10-17; Jn 6.1-14)

30Después de esto, los apóstoles se reunieron con Jesús y le contaron todo lo que habían hecho y enseñado.31Jesús les dijo:

—Vengan, vamos nosotros solos a descansar un poco en un lugar tranquilo.

Porque iba y venía tanta gente, que ellos ni siquiera tenían tiempo para comer.32Así que Jesús y sus apóstoles se fueron en una barca a un lugar apartado.33Pero muchos los vieron ir, y los reconocieron; entonces de todos los pueblos corrieron allá, y llegaron antes que ellos.34Al bajar Jesús de la barca, vio la multitud, y sintió compasión de ellos, porque estaban como ovejas que no tienen pastor; y comenzó a enseñarles muchas cosas.

Otras lecturas:

Jeremías 23:1–6, Efesios 2:13–18

Lectura

Ha terminado la experiencia de práctica, y los apóstoles han regresado a estar con Jesús en Cafarnaúm. Están muy emocionados mientras comparten los frutos de sus esfuerzos de sanar y predicar su mensaje de arrepentimiento en los pueblos y las aldeas de Galilea. No están a solas. La noticia de su éxito ha llegado a oídos de muchos y gran cantidad de gente les ha seguido a casa. Las multitudes son tan abrumadoras que ni siquiera pueden comer.

En el mundo del Medio Oriente, las comidas son comunales y sin prisa. Los huéspedes siempre son bienvenidos. No importa la cantidad, se espera que el anfitrión provea la hospitalidad para todos —pan, vino y una conversación interesante mientras se prepara la comida principal. Aquí, con tanta gente en la ciudad, no hay ninguna posibilidad de que Jesús u otra persona pueda albergar a un grupo tan grande. Su único recurso es salir de Cafarnaúm en barco y cruzar el lago para encontrar «un lugar desierto» al otro lado del lago. El término se refiere a la tierra deshabitada entre los muchos pueblos pequeños de un área en particular. Jesús a menudo echaba demonios a lugares desiertos. En nuestro pasaje, su intención es alejar a los apóstoles de las apremiantes multitudes. Nadie sería capaz de seguirlos y ponerse en peligro.

Cafarnaúm es un pueblo de pescadores en la costa noroeste del lago de Galilea. Los caladeros comerciales se encuentran al otro lado del lago, en el cuadrante noreste. El pueblo más cercano a esta área de pesca se conoce como Betsaida. Un estudio cuidadoso de los Evangelios sugiere que seis de los doce apóstoles eran de ese mismo pueblo. Cruzar el lago hasta estos caladeros es bastante fácil por la tarde, dada la brisa predominante del oeste. Cuando Jesús y los apóstoles se dirigen al agua en dirección este, las multitudes en Cafarnaúm saben exactamente hacia dónde se dirigen. Hay un camino desgastado alrededor del norte del lago. A pie —y Marcos nota que viajaron con prisa— llegarán a Betsaida antes que Jesús y los demás.

Cuando Jesús y los apóstoles llegan, encuentran a la multitud esperando en la orilla. Jesús siente lástima por ellos. Son como ovejas que han vagado a este lugar remoto sin un pastor. Ellos están listos. Es hora de que les enseñe, y lo hará hasta que se ponga el sol.

Meditación

Jesús ve una gran multitud reunida. En el relato del Evangelio, leemos que se apiada de ellos. En griego, esta palabra a menudo se traduce como «compasión». Corresponde a una palabra hebrea que significa «útero», que en el mundo bíblico es una fuente de emociones profundas. Jesús está transmitiendo una expresión materna de cuidado y preocupación por las multitudes. El corazón de Jesús siente compasión por los que se le presentan como ovejas sin pastor. Su amor compasivo se revela en esta poderosa palabra.

¿Por qué las multitudes se describen como ovejas sin pastor? Las ovejas en un rebaño deben ser dirigidas por el pastor o simplemente se acuestan y se niegan a valerse por sí mismas. Las ovejas sin pastor están en peligro y necesitan el cuidado tierno de la vara y el bastón para protegerlas y guiarlas por «caminos de rectitud». En su Evangelio, Marcos está registrando la predicación del apóstol Pedro. Pedro recuerda el corazón amoroso de Jesús revelado en la forma en que se relacionó con las multitudes expectantes ese día. Él no los dejaría. Él les enseñaría a vivir de una manera que agradaría al Padre.

Oración

Las multitudes estaban tan motivadas de aprender más acerca del reino de Dios que fueron inspiradas a dejar todo y buscar con premura a Jesús en un lugar desierto. Este tipo de deseo es la fuente de nuestra respuesta en oración esta semana, tomado de Salmos 42:1–2a. Ora para que tengas el mismo deseo esta semana.

«Como ciervo sediento en busca de un río, así, Dios mío, te busco a ti. Tengo sed de Dios, del Dios de la vida».

Contemplación

¿Qué necesitarías para planear e invitar a buenos amigos a una comida tranquila esta semana? Todos estamos acostumbrados a nuestro estilo de vida de «comida rápida». Raramente nos reunimos alrededor de una mesa con buenos amigos y familiares. Jesús quería esa comida con los apóstoles. Acababan de regresar de una experiencia de práctica en un ministerio exitoso, pero no pudieron encontrar el tiempo para contar sus historias debido a la multitud. ¿Cuál es tu excusa? ¿Qué te impide planear una reunión temática sobre comidas en tu hogar sin esperar por algún feriado? Esta podría ser una verdadera llamada a la acción en respuesta a nuestro deseo de sentarnos y compartir una comida tranquila con aquellos que amamos y escuchar sus historias sobre cómo Dios está obrando en sus vidas. ¡Buen provecho!