Introducción

Mateo 8:1–17: La lectura para hoy se centra en el ministerio de sanación de Jesús, que comenzó en Galilea, como se señaló en la lectura de ayer (Mateo 4:23–24). Jesús sana a un hombre con una temida enfermedad de la piel, al siervo de un oficial romano, a la suegra de Pedro y a muchas otras personas.

Versículo bíblico para hoy: Mateo 8:16b GNT

[Jesús] expulsó a los espíritus malos, y también sanó a todos los enfermos.

Lectura

Cuando Jesús bajó del monte, mucha gente lo siguió. En esto se le acercó un hombre enfermo de lepra, el cual se puso de rodillas delante de él y le dijo:

—Señor, si quieres, puedes limpiarme de mi enfermedad.

Jesús lo tocó con la mano, y dijo:

—Quiero. ¡Queda limpio!

Al momento, el leproso quedó limpio de su enfermedad. Jesús añadió:

—Mira, no se lo digas a nadie; solamente ve y preséntate al sacerdote, y lleva la ofrenda que ordenó Moisés, para que conste ante los sacerdotes.

Al entrar Jesús en Cafarnaúm, un capitán romano se le acercó para hacerle un ruego. Le dijo:

—Señor, mi criado está en casa enfermo, paralizado y sufriendo terribles dolores.

Jesús le respondió:

—Iré a sanarlo.

El capitán contestó:

—Señor, yo no merezco que entres en mi casa; solamente da la orden, y mi criado quedará sano. Porque yo mismo estoy bajo órdenes superiores, y a la vez tengo soldados bajo mi mando. Cuando le digo a uno de ellos que vaya, va; cuando le digo a otro que venga, viene; y cuando mando a mi criado que haga algo, lo hace.

10 Jesús se quedó admirado al oír esto, y dijo a los que le seguían:

—Les aseguro que no he encontrado a nadie en Israel con tanta fe como este hombre. 11 Y les digo que muchos vendrán de oriente y de occidente, y se sentarán a comer con Abraham, Isaac y Jacob en el reino de los cielos, 12 pero los que deberían estar en el reino, serán echados a la oscuridad de afuera. Entonces vendrán el llanto y la desesperación.

13 Luego Jesús dijo al capitán:

—Vete a tu casa, y que se haga tal como has creído.

En ese mismo momento el criado quedó sano.

14 Jesús fue a casa de Pedro, donde encontró a la suegra de éste en cama y con fiebre. 15 Jesús tocó entonces la mano de ella, y la fiebre se le quitó, así que ella se levantó y comenzó a atenderlo.

16 Al anochecer llevaron a Jesús muchas personas endemoniadas; y con una orden expulsó a los espíritus malos, y también sanó a todos los enfermos. 17 Esto sucedió para que se cumpliera lo que anunció el profeta Isaías, cuando dijo: «Él tomó nuestras debilidades y cargó con nuestras enfermedades.»

Reflexiona

¿Qué te enseñan estas historias de sanación acerca de Jesús? ¿Qué le sorprendió a Jesús respecto al oficial romano (versículo 10)? ¿Por qué elogió Jesús al oficial? ¿De qué maneras tu comunidad de fe cuida a los enfermos?

Ora

Dios de gracia, acompaña a todas las personas que hoy necesitan sanación. Extiende tu mano amorosa y sanadora, rodéalos con tu presencia de paz y alivia su dolor y sufrimiento. Amén.

Lectura para mañana

Mateo 9:18–34: Jesús continúa sanando a las personas a lo largo y ancho de Galilea.