Introducción

Romanos 3:21–31: Pablo declara que nadie es considerado justo por cumplir la Ley, sino que, por la gracia de Dios, todos son considerados justos mediante la fe en Jesucristo.

Versículo bíblico para hoy: Romanos 3:24 DHH

Pero Dios, en su bondad y gratuitamente, los hace justos, mediante la liberación que realizó Cristo Jesús.

Lectura

21 Pero ahora, sin la ley, Dios ha mostrado de qué manera nos hace justos, y esto lo confirman la misma ley y los profetas: 22 por medio de la fe en Jesucristo, Dios hace justos a todos los que creen. Pues no hay diferencia: 23 todos han pecado y están lejos de la presencia gloriosa de Dios. 24 Pero Dios, en su bondad y gratuitamente, los hace justos, mediante la liberación que realizó Cristo Jesús. 25 Dios hizo que Cristo, al derramar su sangre, fuera el instrumento del perdón. Este perdón se alcanza por la fe. Así quería Dios mostrar cómo nos hace justos: perdonando los pecados que habíamos cometido antes, 26 porque él es paciente. Él quería mostrar en el tiempo presente cómo nos hace justos; pues así como él es justo, hace justos a los que creen en Jesús.

27 ¿Dónde, pues, queda el orgullo del hombre ante Dios? ¡Queda eliminado! ¿Por qué razón? No por haber cumplido la ley, sino por haber creído. 28 Así llegamos a esta conclusión: que Dios hace justo al hombre por la fe, independientemente del cumplimiento de la ley.

29 ¿Acaso Dios es solamente Dios de los judíos? ¿No lo es también de todas las naciones? ¡Claro está que lo es también de todas las naciones, 30 pues no hay más que un Dios: el Dios que hace justos a los que tienen fe, sin tomar en cuenta si están o no están circuncidados! 31 Entonces, ¿con la fe le quitamos el valor a la ley? ¡Claro que no! Más bien afirmamos el valor de la ley.

Reflexiona

¿Cuál es el núcleo del mensaje de Pablo en este pasaje? ¿Cuántas veces aparece la palabra «fe» en la lectura para hoy? ¿Qué dice Pablo acerca de la fe? ¿Qué dice Pablo acerca de la Ley?

Ora

Dios de amor y misericordia, gracias por el don gratuito de tu gracia. Por medio de tu Hijo, Jesús, me has liberado del pecado. Fortalece mi fe y guíame cada día por el camino de tu verdad. Amén.

Lectura para mañana

Romanos 4:1–12: El apóstol Pablo describe la fe de Abraham.